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#NoMakeUpMovement: la belleza de la elección

en Cosmética

Si hacemos scroll por las casi 19 millones de fotos en Instagram que muestran con  orgullo el hashtag #NoMakeUp, vamos a ver una amplia gama de rostros a lavada y  sonrientes, a menudo con posteos llenos de afirmaciones de amor propio y confianza. ¿Es esto realmente así? ¿Estamos causando una revolución empoderando mujeres o simplemente cambiando nuestros ámbitos de consumo? Como usuaria regular del orgulloso “a cara lavada” dejenmé decirles que no es que este movimiento vaya a fundir la industria de la belleza. En mi caso personal, de hecho, creo que gasto más aún que las usuarias regulares de productos de maquillaje.

Articulo por @nieves.pereyra

El movimiento no es nuevo, y surgió lentamente y sin mucho alboroto en el 2015, de la mano de nada menos que una de las personas que más make up usa en el mundo: Kim Kardashian. Aquella producción de Vogue España con Kim a cara lavada y de pijamas causó un revuelo que hasta el día de hoy se recuerda. Si realmente llevaba maquillaje o no, y si tenía pila de edición o no, hasta hoy es tema de discusión cada vez que sale el tema. Sí, es un tema que sale mucho porque entre mis amigas están las que no usan make up como yo, y las que lo defienden a muerte. No logramos ponernos de acuerdo quién es más hipócrita al respecto: si yo, jactándome de no usar y gastando la vida en una crema, o si la que usa la última base de Dior pero dice muy suelta que “es apenas una BB cream de la farmacia”.

No temo confesar que pegué un gritito agudo el día que Adele salió a cara lavada y en bata en la tapa de la Rolling Stone. Ni que me emocioné fuerte cuando en la ahora extinguida Lenny leí la carta de Alicia Keys iniciando el #NoMakeUpMovement,  prometiendo no volver a cubrir: “no mi rostro, no mi mente, no mi alma, no mis pensamientos, no mis sueños, no mis luchas, no mi crecimiento emocional. Nada”.

El año 2016 fue el comienzo de dejar de ser rara si andás por la vida a cara lavada. No es fácil, y aún hoy sigo escuchando cuestionamientos al respecto: “¿por qué no te maquillás? Deberías, trabajás en imagen, deberías maquillarte”. La realidad de porqué no uso maquillaje es tan simple y tan compleja como debería ser para todas, es una elección- Personal e individual. No creo que alguien deba o no usar make up por presión social, o porque es mandatorio. No creo que el usarlo o no usarlo empodere a las mujeres. Debería ser visto como un gusto, una elección, y nada más que eso.

No vengo de una familia de mujeres que se maquillen mucho. No tengo aprendido el arte del make up, mi madre no tenía maquillajes para robarle y no tengo recuerdos de haberla visto maquillarse, al menos no diariamente. En lo personal, además, me gusta mi cara. Lo cual es una suerte, hay gente que no se siente tan a gusto con ella. Y no deberían ser juzgados por tratar de mejorar lo que no les gusta. Cuando me maquillan demasiado no me reconozco, tengo tres amigas maquilladoras y solo a ellas les dejo tocarme el rostro en ocasiones muy especiales: confío plenamente que saben que me pone muy nerviosa ser alguien que no soy, y que las pestañas postizas pueden llegar a durarme cinco minutos con suerte.

No es que no me guste el make up. Me encantan, por ejemplo, las pestañas con rimmel. Lo que no me gusta tanto es que tiendo a reírme mucho y siempre termino con los ojos en versión oso panda. Así que no uso rimmel. Cuando inventen uno que no sea waterproof (¡qué pereza para sacarlo!) y que tampoco se corra al reírse fuerte, avisen que ahí voy. Soy re mañosa, #sorrynotsorry. También me gustan las pocas pecas que tengo, y no las cubro porque creo que me agregan profundidad… Totalmente en broma esto último. Soy terrible aplicándome base, nunca entendí bien cómo hacerlo, así que es por eso que no uso. En este punto, gracias Instagram bendito, dejé de sentirme un bicho tan raro al ver cómo millones de otras mujeres apostaban y apuestan cada día más a la naturalidad, y  al cuidado de la piel. Ya lo saben Glossier y ahora Kylie Jenner: que la naturalidad sea luminosa. Porque no se engañen, no paso veinte minutos frente al espejo cada mañana maquillándome antes de salir. Paso quince en el baño a la mañana y a la noche con mi rutina de cuidado de la piel. No soy beauty blogger ni nada beauty, pero les voy a contar para que entiendan por qué he decidido que es hora de revelar que no todo es tan sencillo, en mi caso, cuando me jacto de andar a carita lavada.

A la mañana me lavo con el facial de Simple, lo estuve probando y me dio resultado. Durante años usaba los tres pasos de Clinique hasta que me di cuenta que no era necesario restringirme solo a esos productos. Mezclo marcas y el resultado es igual. Si me acuerdo y me da el tiempo, uso mi esponja Konjac (la roja para pieles sensibles). No es todos los días porque tiendo a olvidarme, soy un desastre con eso.

LIMPIADOR SIMPLE $ 342.

ESPONJA KONJAC $ 390

Si la noche anterior usé aceite de coco (se que es polémico, unas dos veces por semana me lo pongo y lo dejo toda la noche), luego de limpiar aplico este tónico de Lancome.

TONICO PURE RITUEL LANCOME $ 1500

El aceite de coco no puede ser cualquiera, este de prana es el indicado. Igual, chequeen que la piel lo admita porque no es para todas.

ACEITE DE COCO PRANA $ 372

Después,  aplico la mejor crema antiarrugas del mundo: protector solar. Uso hace años el factor 50 de Anthelios Ultra de La Roche- Posay. He probado de todo y éste vale cada centésimo que cuesta, no la cambio por nada. En verano, uso el que tiene un poco de color para no estar tan blanca. Es muy sutil pero me otorga un toque más de luminosidad que me copa.

PROTECTOR SOLAR ANTIHELIOS $ 1320

Mi make up: relleno de cejas con un lápiz, labial, y a la calle. Ya se que es un súper cliché pero me gusta combinar labial y uñas así que siempre llevo las uñas rojas. Todo con tono en bases azuladas,y mate o semi. No me gusta el gloss. Por lo general uso los color riche de L’Oreal.  Estos son mis tonos preferidos:

LABIAL LUMINOUS LOREAL $ 555

El lápiz de cejas que uso es éste, como ven nada muy complicado, un toque aquí y allá, y listo.

DELINEADOR DE CEJAS $ 576

Soy súper consciente que son un montón de cosas para jactarse de no usar nada. Que Instagram me juzge. A la noche simplifico bastante porque me lavo la cara en la ducha y luego me pongo el antiarrugas. Esperaban eso, ¿no? Una ya no es una niña y de hacer lo que Dios manda, debería estar usando antiarrugas hace diez años al menos. Bueno, quizás cinco. Pues no, así como con el aceite de coco: polémico. No uso antiarrugas. Tengo piel seca así que tengo claro (bueno, en realidad mi dermatóloga,  a la que le mando un beso) que las arrugas que lleguen solo se irán con botox o un lifting.

Mientras espero el momento que ya no me de más la cara, que les cuento que no falta mucho, las combato con hidratación a pleno. Hay noches que me pongo aceite de coco, noches que uso un óleo calcáreo de una cosmética natural, y hace poco, me regalaron una mini talla, esta hidratante. Me está gustando mucho y creo que la  voy a sumar a mi rutina.

Neovadiol Vichy $ 2940

La frutilla de la torta: una vez por semana, capítulos de serie mediante, me aplico mi máscara correspondiente al #selfcaresunday. Voy cambiando de marca según la altura del mes porque #notengomaridomillonario, pero mi preferida es esta:

MÁSCARA PUREDERM 3D $ 522

¿Sacaron cuenta del tiempo y dinero que invertimos día a día,  aunque digamos que no nos maquillemos? De esto se trata cuando les decía al principio que la industria de la belleza no va a dar quiebra con el #NoMakeUpMovement. De hecho, la industria está haciendo más dinero que nunca, y en países del hemisferio norte, marcas  de culto como Glossier y Milk Makeup cada vez  facturan más millones y millones. Los gurús de belleza de YouTube, los bloggers que crean tutoriales de maquillaje, no solo se están volviendo famosos: se están convirtiendo en millonarios. La pregunta podría ser cómo es entonces que el  movimiento #NoMakeUp sigue en aumento. Para empezar, hay un deseo rotundo de tener la opción de no maquillarse y no ser juzgado por ello. De mi parte, no se trata de nada más que una elección basada en lo personal: me gusta más y me produce más placer cuidarme la piel. Nadie debería hacer ningún comentario al respecto de que en mi vida diaria no uso base o corrector. Tampoco deberíamos comentar sobre aquelles que aún teniendo acné deciden salir a la calle sin cubrirse. Elecciones sobre cómo decidimos presentarnos al mundo, todas deben ser respetadas.

Por suerte, el aumento de los movimientos self love y body positive están empoderando a las mujeres a amarse a sí mismas tal como son, y fomentando la participación de todos los grupos, aún los que no son mostrados en los medios de comunicación tradicionales.  Y en este último punto, el mundo del beauty es uno de los mundos más inclusivos, así que ¿cómo no amar y respetar a aquellos que deciden hacer del uso del make up una forma de expresión o un necesario shot de autoestima?

Estamos progresando como sociedad, y cada vez más las mujeres nos apoyamos  mutuamente en la comprensión de que nuestro  valor no se basa en nuestra apariencia. Cuando elegimos lookearnos, tanto sea en moda, maquillaje u otras actividades tradicionalmente asociadas a mejorar la apariencia, lo hacemos porque tenemos ganas, no por cumplir los estándares de belleza inalcanzables de la sociedad. Sentirnos empoderadas en ser nosotras mismas, sea que implique usar maquillaje o no. Esa es una tendencia de belleza que sí amamos seguir.

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