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Cómo crear una rutina de cuidado de la piel (skincare para principiantes)

Sumergirse en el mundo del cuidado de la piel puede ser abrumador al principio. Se habla de ácidos (¿ácidos? ¿en la piel?), sérums y tónicos. Pero pocos explican en qué orden usarlos y cuáles combinar. Por eso, decidimos hacer una pequeña guía introductoria al fantástico mundo del skincare.

Por Alejandra Pintos

Los pasos básicos

Hay tres pilares que no pueden faltar en cualquier rutina: higiene, hidratación y protección. Pueden variar los productos que usamos, o podemos agregar otros pasos (la rutina coreana lleva 10), pero estos nunca tienen que faltar.

¿Cómo limpiar el rostro?

«Nuestra piel está en contacto con la polución, bacterias, sudor, por eso la higiene adquiere un rol súper importante en la rutina. Estas partículas se van acumulando y pueden generar problemas. La higiene va a eliminar las impurezas de la piel, haciendo que luzca más luminosa. Una piel limpia va a absorber más los activos que usemos sobre ella y a minimizar brotes de acné», explica la Dra. Florencia de los Santos, especialista en medicina estética. Para ella, lo ideal es lavarse dos veces por día, a la mañana y a la noche.

En la mañana, basta con un limpiador suave o, según la tradición coreana —que tienen gran cultura del cuidado de la piel— simplemente con agua. Sin embargo, a la noche, lo ideal es hacer una limpieza de dos pasos para asegurarnos que no queden restos de maquillaje, polución o sebo. Aquí podemos combinar agua micelar con una espuma o gel limpiadores, o hay quienes prefieren cambiar el agua micelar por un aceite de limpieza, porque suelen ser mejores disolviendo el maquillaje pesado.

Es el turno de la hidratación

El segundo paso es la hidratación, fundamental para que la piel se vea y se sienta sana. Según de los Santos es necesaria «para que se puedan dar correctamente algunos procesos naturales como la descamación celular y la reparación». La elección del hidratante va a depender del cutis de cada uno, por ejemplo, si tenés la piel grasa, lo mejor es ir por una textura gel, en cambio su es seca lo ideal es una más rica (espesa). También podés hidratar con un sérum, pero eso ya es para usuarias avanzadas (te lo contamos más adelante).

Que no falte la protección solar

Todos sabemos que nos tenemos que cuidar del sol, y más en estas latitudes donde la capa de ozono es mucho más delgada que en otras regiones: ya quedaron atrás esos bronceados de los noventa. Pero, más allá del verano, el uso del protector solar es algo que tenemos que incorporar en la rutina diaria, luego de limpiarnos e hidratarnos.

Dejando de lado las patologías (como cáncer de piel), el sol tiene efectos perjudiciales también a nivel estético. Los rayos UV tienen una acción oxidativa que genera arrugas y manchas, que es mucho más sencillo prevenir que tratar. «El FPS es un aliado clave en el proceso de prevención del fotoenvejecimiento, ¡es el mejor antiage!», asegura la especialista.

Pasos extra

Una vez adquiridos estos tres hábitos de cuidado diario, podemos agregarle más pasos a esta rutina, siempre teniendo en cuenta el tipo de piel de cada uno.

Exfoliantes

Estos productos sirven para eliminar las células muertas, haciendo que la piel se vea más luminosa y permitiendo que los productos penetren mejor. Dependiendo qué es lo que querés lograr, el exfoliante que es mejor para vos.

Los hay químicos y físicos. Los químicos vendrían a ser los ácidos, entre ellos el salicílico, el mandélico, glicólico y láctico. Se incorporan a la rutina luego de la limpieza y se recomienda usarlos en la noche, no combinarlos entre sí y nunca olvidar el protector solar. Lo mejor es ir con un profesional para que nos indique cuál es el mejor para nosotros.

Sérums

Pensemos al sérum como un misil teledirigido. Con los tres pasos básicos cubrimos esos asuntos que son comunes a todos, pero con el sérum elegimos ingredientes específicos para tratar lo que nos interesa en nuestra piel. Tienen una gran concentración de ingredientes activos y moléculas pequeñas para penetrar de forma profunda en la piel. Los dos más comunes son el de vitamina C para iluminar y el de ácido hialurónico (que a pesar de ser un ácido no es un exfoliante) para hidratar. Se aplican luego de la limpieza o el exfoliante.

Cada tanto: un peeling

Más allá de lo que podemos hacer día a día en nuestras casas, a veces necesitamos tratamientos profesionales para alcanzar los resultados que deseamos. «El peeling es un tratamiento altamente recomendable porque ayuda a que la piel elimine células muertas, lo que aumenta la absorción de activos. También estimula el crecimiento epidérmico, disminuye imperfecciones, minimiza manchas y arrugas, entre otros muchos beneficios», explica Florencia de los Santos.

Estas son las herramientas básicas para empezar a navegar el mundo del skin care, aunque claro, queda mucho más para cubrir. Contanos, ¿tenés alguna recomendación?

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