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El vino en las nuevas generaciones: cómo una bebida milenaria se reinventa y capta a los millennials

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Probablemente sea junto con la cerveza una de las bebidas con más historia. Hay registros de más de dos mil años de antigüedad en los que ya se habla de él. Aunque claro, el vino que elaboraban los monjes y los griegos en aquellas épocas dista bastante del que consumimos hoy.

Artículo por Karen Fabregat

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Nuestra historia cultural tiene mucha influencia de inmigrantes europeos, principalmente italianos y españoles. Hace poco, en un viaje a bodegas del departamento de San José me enteré que a finales de siglo XIX, el gobierno uruguayo trajo colonias de italianos para que vinieran a trabajar en la vid. Y aunque se cree que la primera cepa que funcionó en nuestro territorio entró desde Argentina gracias a Herrage, de quién tomó su nombre en homenaje. Los conquistadores de la corona española la ingresaron a América e instalaron en Perú, y siguieron trayendo a cada país que colonizaron. Lo que sucedió es que no funcionaron tan bien como deberían y demoraron muchos años en domar la vid para que pudiera dar vino decente.

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Y los indicadores siguen hablando . . . . #DisfrutePerCópita #wine #winelovers #elvinoesrock #vinosdeluruguay

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Encuentro el mundo del vino fascinante. Empecé a probar hace algo más de dos años y gracias a una amiga, que traía a las cenas en casa su botella. Ella adquirió el hábito inculcado por su padre, y yo de ella. Pero tal vez a diferencia con mi amiga y varios de la generación, es que yo me puse a investigar y averiguar más -porque siempre curiosa, nunca incuriosa-. Mi amiga tomaba siempre el mismo vino, la misma marca y encima argentino. ¡Que nada tiene de malo! Argentina tiene vinos increíbles pero prefiero los nuestros, siempre que puedo. El caso de ella es bastante atípico de la generación millennial, que por lo que anduve investigando son el desafío de las bodegas. Estos consumidores que en números de INAVI: del total de jóvenes uruguayos de 20 a 35 años, el 41% elige tomar vino. Pero a diferencia de sus mayores, no son fieles a las marcas, prueban, son curiosos y están dispuestos a gastar más por un vino que aún no conocen. Todo lo contrario con los consumidores habitué de más de 40, que compran siempre los mismos vinos de las mismas bodegas y en términos generales buscan precio.

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Tiene lógica que siendo los nuevos consumidores con poder adquisitivo y -let’s face it- quienes van a seguir siendo consumidores cuando la generación de adultos ya no pueda consumir más, las bodegas y el mercado del vino en general estén buscando atraerlos. No es casualidad que cada vez haya más bares de vinos en Montevideo -gracias por cierto-, una manera de probar distintas etiquetas y cepas en un entorno moderno, descontracturado y a la altura de lo que sucede en el resto del mundo. No podemos perder de vista que este consumidor, viaje y sepa lo que ocurre en otros lugares. Es de esperar entonces que aparezcan concursos como VinoSub30 un certamen que tiene como requisito que el jurado está compuesto por vinofilos menores de 30 años.

Estuvimos hablando con Daniel López Rocca, quien lleva adelante este concurso con presencia en Argentina, Chile, España, Brasil y Uruguay, y nos contó algunas particularidades que descubrió a lo largo de los años. Si bien el concurso se desarrolla como cualquier otro certamen internacional, y se cata a ciegas -by the way, lo que se cubre son las etiquetas de las botellas, no los ojos de los catadores-, estos jurados integrados por jóvenes están libres de prejuicios y los gustos son bien distintos. Mientras que en otras generaciones, y en el mercado mismo, durante años los vinos más apreciados eran los que tenían mucha madera por ejemplo, hoy ya no es así. La tendencia es hacia los vinos con mayor presencia de fruta y menos “contaminación” de la mano humana. Este concurso nació en 2004, y busca que el joven consumidor se acerque al vino en un entorno de reflexión en lugar de uno de fiesta, “no es concurso de vino para jóvenes sino un concurso que presenta el vino a los jóvenes”, nos comentaba Daniel. Y tal vez de los resultados de estos concursos es que podemos ver con claridad que sucede en estos nuevos consumidores.

En la última edición que se realizó en nuestro país en agosto, el primer premio lo saco un Savignon Blanc, una cepa de vinos blancos, ¿y porque es algo extraño esto? Porque en los concursos tradicionales es muy difícil que salga una cepa blanca ganadora, ya que quienes participan tiene ciertos prejuicios que cargan de otras generaciones, y lo que decíamos más arriba, se inclinan por los vinos tintos. Los jóvenes no tenemos prejuicios y es lo que hace estas instancias impredecibles: si les gusta, les gusta. En Argentina, están funcionando muy bien (aparte del Malbec, que es su cepa insignia) otras variedades menos conocidas, como el Petit Verdot o la Criolla. La curiosidad de estos nuevos consumidores hace que las bodegas tengan que actualizarse, arriesgarse y hacer cosas nuevas. Esto también va de la mano con el hecho de que quienes están tomando el mando en las bodegas son las nuevas generaciones, que por si no saben, la mayoría de las bodegas de nuestro país son familiares, y hoy algunas tienen cuatro o cinco generaciones en su familia.

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Daniel también me contó una anécdota de algo que le sucedió en España, en el primer concurso. Resulta que allí hay más de tres mil bodegas, trescientas denominaciones de origen. Nota: una denominación de origen es una forma de etiquetar los vinos sin decir que cepas tiene y nombrando solamente la región de la que proviene; un ejemplo, es el Champagne, una región de Francia en la que se elaboran los espumosos, que por lo general son realizados a base de uvas blancas. O  un Bordeaux, en otro caso de Francia, pero con vinos tintos. El vino que ganó fue un espumoso dulce de Galicia, elaborado con Moscatel. Galicia si bien elabora espumoso no son su fuerte y la uva moscatel es mayoritariamente utilizada para los vinos de mesa, pero salió elegido con el primer premio porque estaba perfectamente elaborado.

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Probablemente, persiguiendo estos nuevos cambios de mercado, en los que nos preocupamos mucho más por lo que comemos y como están elaborados, es que la gente de Bizzarra saco una línea de vinos naturales. Estuvimos hablando con Mariano Mazzolla uno de los socios de esta marca que se denomina no una marca de cerveza, sino un movimiento. Ellos crean el producto que más los representa, trabajaron con la cerveza durante años y probablemente por el hecho de que el otro socio sea Santiago Decías, quien ha estado en el mundo del vino desde que nació prácticamente, el mundo de la cerveza se fue impregnando del vino. Y gracias al espíritu emprendedor de Santiago y su visión de mercado, fueron desarrollando vinos que estaban más cerca de la filosofía de Bizzarra que tal vez la que llevan adelante la familia Decías, y así es que nacen estos vinos naturales que responden también a una tendencia internacional.

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Estos son naturales y sin filtrar porque no tiene agregados de zulfitos, que son unas ‘levaduras’ que se le adiciona al vino para mantenerlo sano. Se piensa natural desde la vid, que proviene de viñedos biodinámicos, en los que no se utilizan químicos sino que se cuida mucho la vid con otras plantas que permiten mantener a los bichitos alejados. El hecho de no filtrar el vino es para que una vez en la botella, las borras que se generan en la maceración que tuvo -que de esa maceración de treinta días junto con la cáscara es lo que hace que le del color naranja- mantienen sano el vino en la botella. Este nuevo vino está pensado claramente para personas de mente abierta, que rompen con estructuras pero sobre todo para disfrutar sin presiones ni rituales, “lo simple de juntarse con amigos y compartir”, en palabras de Mariano.

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Con el panorama nacional y regional cubierto, quise saber que sucede con los millennials y el vino a nivel internacional, así que hable con la sommelier, Gabriela Zimmer, quien trabaja para que nuestras bodegas sean cada vez más conocidas en el exterior y se pueda exportar y atraer a turistas de todo el mundo a nuestro país a conocer nuestros vinos. Gabi es una Sommelier nómade, que está actualmente radicada en Londres y nos cuenta que allá los jóvenes no sólo son muy curiosos, sino que saben un montón y se mueven mucho por las redes sociales -what a surprise, right?- creando grupos de Wine Lovers, sobretodo en Instagram. De hecho ella encontró uno de estos grupos y quedó asombrada por todo lo que sabían, ¡habían probado vinos de todas partes del mundo!, me cuenta. Funciona así: se juntan entre todos y compran distintos vinos, los toman juntos en modalidad de cata a ciegas e intercambian opiniones. Pero son reuniones descontracturadas, nada muy serio. A nivel más de mercado, nos dijo que se fijan muchísimo en la estética del vino, en cómo se vende, en las etiquetas que sean llamativas y modernas, y por supuesto, en cómo está elaborado. En Europa, la tendencia al alza es el wellness, el bienestar tanto físico como mental y todo aquello que es respetable con el medioambiente, sustentables, orgánicos y tiene un fair traid. Por lo que los vinos que predominan son aquellos que siguen esta tendencia. Tampoco son fieles: les gusta experimentar en variedades, estilos de vinos, productores y distintas regiones; y si bien no beben en exceso, cuando lo hacen no miran el bolsillo y compran lo que tienen ganas de probar.

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Como habrán visto, las nuevas generaciones de wine lovers somos exigentes en cuanto a calidad, no tenemos prejuicios y una sed por conocer todo lo que podamos. El hecho de no ser fieles a las marcas representa el desafío más grande para las bodegas, así como elaborar vinos que sean cada vez más representantes de la cepa con la que están elaborados y tengan menos agregados. Podemos ver que se realizan cada vez más tragos con vinos como los que propone Mechi Decias con la línea Don Pascual, o hace unos años cuando la bodega H.Stagnari sacó su vino Blue, un vino de color azul. ¡Y seguramente hay un montón de casos más que estoy pasando por alto en éste momento! En mi caso, y esto es muy personal, me gusta mucho conocer la historia del vino, de la bodega, de la familia. Aprovecho instancias como los salones del vino y catas para conocer más. De hecho, mis primeros pasos nacieron en el Salón del vino del Geant, donde conocí la cepa Marcelan de la que me enamoré y fue mi puerta de entrada a los vinos tintos. También allí conocí una bodega uruguaya que quiero muchísimo, por su historia y la pasión de quienes la llevan adelante. Estuve un rato largo hablando con quién estaba en su stand y me termine enterando que no era nada más ni nada menos que su directora, Alba Dardanelli, a quien le sigo agradeciendo la paciencia de ese día y de encuentros posteriores. ¡Siempre me responde mis dudas y me enseña más!

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En diálogo con los profesionales de INAVI a quienes acudimos cautivados por su nueva campaña Per Copita, nos cuentan que en realidad los millennials sí son fieles a las marcas, pero lo hacen cuando son cautivados por ellas, cuando se sienten identificados con lo que transmiten y cuando les ofrecen experiencias que valoran. “Hoy, las marcas dialogan con los consumidores y por eso buscamos generar contenido de valor desde las redes de Vinos del Uruguay”, nos contó Karina Spremolla con quien pudimos hablar sobre esta campaña. Además de Per Copita, llevan adelante en redes donde si apuntan a los millennials un segmento llamado Vinennials en el que muestran que en el mundo del vino hay muchísima gente joven. “Algunos porque son segunda, tercera, cuarta o quinta generación de bodegueros que han tomado la posta y están dejando impronta en la bodega, otros porque son enólogos o sommeliers y también están marcando nuevos caminos”, vieron que estos jóvenes tenían mucha pasión por lo que hacían y podían transmitirlo, “entonces dijimos: ¿quién mejor que ellos para contagiar su entusiasmo a la gente de su edad y ofrecer tips para disfrutarlo de manera sencilla?”. Y así, ha tenido muy buenas repeticiones la campaña.

Para mí no se trata de forzarte a tomar algo que no te gusta, sino de encontrar aquel vino que le agrada a tu paladar y jugar con los sabores. El paladar se entrena, eso está claro, pero no veo la necesidad de someternos a algo que no nos gusta solo por seguir una moda. Por eso, los invito a aquellos que quieren probar vino, que busquen distintos sabores, pero háganlo a su manera. Si es con amigos, el maridaje siempre es mejor.

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