Spreading Fashion Innovation, Captivating People

Detox digital – ¿Cómo tener una relación sana con la tecnología?

en Lifestyle

Mi relación con la tecnología ha sido siempre de amor-odio, y si bien soy parte de una generación que se puede considerar nativa digital, me cuesta seguirle el tren. Durante años, fui de las que no podía creer cómo las personas no soltaban sus celulares ni para cruzar la calle y debo confesar que hasta me reía un poco de ellos. Pero de a poco me fui metiendo en este universo.

Artículo por Karen Fabregat

Desde que arrancó el año, empecé a sentirme súper dispersa, me costaba muchísimo concentrarme para leer y mucho más estudiar, incluso no leía ni los tres renglones de un post de Instagram. Eso, sumado a trastornos del sueño y contracturas frecuentes, fueron el puntapié para que googlear los síntomas y ver qué me podía estar pasando. Los primeros resultados los cerraba porque todos mostraban cosas como FOMO, y trastornos de ansiedad por adicción al celular y eso no me estaba pasando a mí. Hasta que una tarde de camino al súper, iba revisando el feed de Instagram y una bocina me sorprendió… Por ir viendo el celular casi causo un choque. Ahí hice click y me di cuenta que algo no estaba tan bien como yo pensaba y comencé a prestar más atención a mi uso de celular. Volví a casa y busqué nuevamente esos artículos sobre las consecuencias de las adicciones al celu, mire charlas TED y decidí que tenía que hacer un cambio.

No les voy a mentir, no fue nada fácil. Me propuse hacer una semana de descanso de la tecnología y falle estrepitosamente. El domingo anterior al primer intento, les avisé a mis amigos y familiares que no iba a estar usando el celular y que si necesitaban hablar conmigo me llamaran. El lunes llegó y como todo lo nuevo fue bueno, sentía el impulso de agarrar el celular pero como era consciente de ello lo podía dominar y me distraía con otra cosa. Pero para el miércoles mi fuerza de voluntad ya fallaba, porque había entrado un ratito a ver qué era esa notificación parpadeando en mi pantalla, y como había pecado, ya que estaba pecaba bien. Para el fin de semana ni siquiera me gastaba en chequear a escondidas las redes, el mal había vencido y yo estaba inmersa en él.

Parece que soy una adicta robando preciados momentos con su droga, ¿no? Bueno lo soy. Listo lo dije, soy adicta al celular. Y ese es el primer paso: notar que hay algo que nos rechina, algo que no está bien y buscar información. Aquí está la cuestión, así que para la segunda semana decidí informarme mejor y encontré cuál había sido mi fallo principal: erradicar las redes por completo.  Instagram, Facebook y Twitter no son el enemigo, no son ni malos ni buenos; son simples herramientas que nos permiten seguir haciendo lo que los humanos hacemos desde siempre, comunicar.

Entonces decidí dejarme guiar por aquellos que ya habían pasado por lo mismo y pudieron salir victoriosos. Estas son algunas de las consideraciones a tener en cuenta para empezar nuestro detox digital:

Buscá actividades para desconectarte

Lo que proponen en primera instancia es poner un plazo para esta desconexión: ¿durante cuánto tiempo querés hacerlo? ¿Una semana, un fin de semana, un mes? Una vez que hayas decidido esto, planificá actividades que te distraigan durante ese tiempo. ¿Viste eso que siempre querés hacer pero nunca encontrás el huequito en la agenda? Bueno, ahora es el momento. En mi caso, retome las mañanas de yoga y las caminatas por la rambla con el intento de poder comenzar a correr de nuevo, para ir acostumbrando al cuerpo a hacer ejercicio.

Poné horarios para usar el celular

Nunca pero nunca agarres el teléfono y cheques notificaciones ni bien abrís los ojos, y menos cuando estás acostado en la cama a punto de dormir. Según los psicólogos, esto altera nuestro sueño. ¿Adivinen quien hacía ambas cosas? Sí, yo. Agarrar el celular para apagar la alarma y quedarme viendo las noticias de Instagram era mi forma de despabilarme por la mañana. Otro consejo importante, no uses el celular como alarma para despertarte. Lo mejor es comprar un despertador como los de antes y dejar el teléfono en la otra habitación, así evitas tentaciones. Dicen que lo mejor es esperar una hora después que nos levantamos para agarrar el celular y vichar por última vez una hora antes de irnos a dormir.

Organizá tus aplicaciones en el escritorio

Desinstalá todas las aplicaciones que no usás y poné aquellas que te cuesta soltar en un segundo escritorio. De esta forma, cada vez que agarres el celular el ícono de IG no va estar en el plano número uno de tu visión. Lo más recomendable es dejar solo aquello que realmente usás en el primer escritorio, y darte de baja de todas las newsletter que tenés y no te suman. No tenes idea de la cantidad de mails que nos llegan por día, sobre todo si como yo manejas más de un correo electrónico o te hiciste uno específico para correos promocionales.

Hacé una limpieza en tus redes sociales

Preguntate qué querés ver (a lo Marie Kondo), qué te genera alegría y qué no. No tenés por qué seguir a esas personas por compromiso. O si notás que ver la vida que muestran en sus redes las celebridades te hace pensar en lo que no tenés, ¡eliminarlas! Si el constante bombardeo de productos por parte de las marcas te genera angustia por lo que querés y no podés tener, ¡eliminarlas también! Si lo único que realmente querés ver son memes divertidos, no está mal. Se honesta y pensá por qué tenés las redes y para qué las querés, buscá tu balance.

Alejá el teléfono de la mesa

Dejá el celular fuera de la mesa cuando estén comiendo. No importa qué tan instagrameable se vean los platos, no pierdas la oportunidad de escuchar la risa de tu amiga o saborear cada ingrediente por estar sacando la mejor foto para las redes.

Monitoreá el tiempo muerto online

En mi experiencia, un punto de inflexión fue darme cuenta que abría Instagram por abrir porque no le estaba prestando atención al contenido, simplemente deslizaba el dedo en piloto automático. ¿Te pasó? Monitorear cuánto tiempo lo usamos es muy útil. Hay un abanico de aplicaciones que lo hacen por vos, yo probé dos: Quality Tomé y Forestal. Pero tengo entendido que en una de las últimas actualizaciones de software, Apple agregó esa funcionalidad al sistema operativo de iPhone, así que quienes tengan la marca de la manzanita ni siquiera tienen que instalar otra app.

Sin embargo, aún con todas estas herramientas se me complicó porque quería dejar de usar el celular por completo y eso tampoco es bueno. Es como ponerse obligado a dieta y vivir arriba de una panadería, la tentación está latente. Me termine enojando con la tecnología, y esta no tiene la cumpla. Al fin y al cabo, no es ni buena ni mala, por eso lo mejor no es no usar nunca más el teléfono, sino crear una relación sana.

Mi desafío continúa, ya que además en mi caso no es solo quiero desligarme del celular sino también de las pantallas en general. Un tip extra: si quieren conocer la raíz del asunto, tomen un diario y en él escriban cómo se van sintiendo a medida que tienen los impulsos de tomar el celular o prender la compu. Se van a sorprender con sus propias anotaciones.

En Internet, encontrarán mucha información relacionada a este tema porque es un asunto que preocupa a médicos y universidades de todo el mundo. Existen diferentes test que te dicen qué grado de adicción tenés y te guían para que puedas controlarla. Pero si estás leyendo esto, es porque seguro ya sentís que necesitas un detox digital. Así que animate, da el gran paso y comenzá una nueva relación con la tecnología a partir de hoy.

 

 

 

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Últimos de Lifestyle

Ir a Arriba