Spreading Fashion Innovation, Captivating People

Bolsas, desechos y contaminación: el gran problema de los plásticos

en Lifestyle

Los primeros días de abril nos recibieron con la noticia de que varios comercios del país han comenzado a cobrar las bolsas plásticas, de acuerdo con lo previsto en la normativa que se aprobó el año pasado. A muchos nos agarró por sorpresa esta medida que en un principio no iba a ser aplicada hasta a fines de junio del 2019. Sin embargo, ya que el tema está en boca de todos, parece un buen momento para preguntarnos ¿de dónde surgió esta ley? y ¿por qué es importante el tema de los plásticos?

En un artículo publicado unos días atrás, hablamos del problema del plástico y los efectos nocivos que su uso tiene en el planeta, donde destacamos la impactante afirmación de que para el 2050 habrá más plásticos que peces en el océano, de acuerdo con el reporte de The New Plastics Economy, generado por la Fundación Ellen MacArthur en colaboración con The World Economic Forum. Y resulta que las bolsas plásticas son unas de las principales contribuyentes a este problema.

“En el mundo se usan 500.000.000.000 de bolsas plásticas por año, una de las causas fundamentales por las que ocho millones de toneladas de plásticos terminan en los océanos. En Uruguay usamos un promedio de 360 bolsas por persona al año, lo que deriva en una afectación al ambiente, un riesgo para la vida de nuestras especies marinas y un costo para la gestión municipal”, reporta la Dinama a través de Montevideo Portal.

Es por este motivo que en 2017, el MVOTMA presentó ante la Comisión de Medio Ambiente del Senado el proyecto de Ley para el “Uso Sustentable de Bolsas Plásticas”, con el objetivo de desestimular el uso de estos objetos poco amigables, el cual fue aprobado en el correr del 2018. Esta medida pretende que utilicemos menos bolsas plásticas (que además deben ser biodegradables) y comencemos a impulsar el uso de otros medios menos contaminantes para transportar nuestros alimentos (como las tote bags, por ejemplo). La ley estableció además el cobro obligatorio de las bolsas por parte de diferentes establecimientos a partir del 30 de junio del 2019. Sin embargo, muchos comercios han decidido comenzar a cobrarlas desde abril, con el objetivo de implementar la medida de forma progresiva y a causa de una posible falta de stock de bolsas comunes, ya que quedó prohibida la importación y producción de bolsas que no sean biodegradables.

Con la recaudación de las bolsas cobradas a los clientes, los comercios tienen la responsabilidad de promover y participar en campañas de difusión y concientización a la población sobre el uso responsable de bolsas plásticas y su impacto en el cuidado del ambiente. Con todo, Uruguay no es el primer país en poner en práctica medidas de este tipo; el plástico es un problema que preocupa a nivel internacional. Y las bolsas de basura son sólo la punta del iceberg.

Alcanza con prestar un poco de atención a nuestro día a día: todo el tiempo y en cada cosa que hacemos estamos rodeados de plástico; plástico que tarda cientos de años en degradarse, y que mucho antes de que eso suceda o de que sea reciclado, termina en los tractos digestivos de los animales marinos causando su muerte y destruyendo nuestro ambiente. Gracias a esto, alrededor de 700 especies marinas están  en peligro de extinción por ingestión, enredos y contaminación de sus espacios y fuentes de alimento. Si los ecosistemas marinos colapsan, entonces el planeta colapsa de igual manera. Y cuando hablamos de contaminación de los océanos, no debemos olvidar otro aspecto al que estudios recientes han comenzado a prestar más atención: el de los microplásticos.

Los microplásticos son, como su nombre expresa, piezas diminutas de plástico que provienen de diferentes fuentes, ya sea de la degradación de objetos plásticos grandes (bolsas, botellas, redes de pesca, etc) hasta del lavado de ropa sintética. La ONU declaró en 2017 que se encuentran hasta 51.000 millones de partículas microplásticas en el mar, 500 veces más que el número de estrellas de nuestra galaxia. Los microplásticos representan un problema tan grave como difícil de ver, pues diversos estudios han demostrado que estas partículas se encuentran en las heces de humanos en diferentes partes del mundo. Mediante el consumo de animales marinos, alimentos como la sal y la cerveza, o el agua de la canilla, el plástico ingresa a nuestro cuerpo con efectos aún desconocidos pero conteniendo sustancias químicas posiblemente tóxicas para nuestro organismo.

Es por ello que varios países de Europa también están impulsando medidas para prohibir la utilización de plástico de simple uso, como pajitas, botellas, vasos,  bandejas, cubiertos descartables, papel film, etc. Estos objetos que a diario se nos imponen en distintos comercios resultando difícil su evasión también son parte del problema y deberían ser cuestionados. Solucionar el tema de las bolsas de plástico es un inicio y un buen augurio para que más medidas de este tipo comiencen a considerarse a nivel global.

Pero también, más allá de las normativas que se implementen contra los plásticos, como consumidores debemos asumir nuestra responsabilidad y hacernos cargo de lo que nos corresponde. Por ejemplo, la mayor polución por parte de la industria textil en cuanto a microplásticos ocurre en los hogares, a causa del consumo excesivo de prendas de poliéster y su mal uso, lavándolas intensivamente y sin los cuidados necesarios. Y en cuanto a las bolsas plásticas, por muchas opiniones encontradas que la nueva ley despierte, lo cierto es que por comodidad o por costumbre abusamos de ellas en gran medida.

Es por estos motivos que, más allá de las medidas que se nos impongan, debemos cuestionarnos más profundamente nuestras formas de consumir, e investigar y mantenernos informados de sus consecuencias. El sistema tradicional de tomar, usar y tirar ya no es sostenible ni eficiente, ya que por más que arrojemos la basura lejos, ésta vuelve a nosotros en peores formas. Ya no podemos dejar de ver las secuelas de nuestra manera de actuar y patear para adelante un problema que es de hoy, no de mañana, poruqe de seguir así, no habrá un posible mañana. Grabémonos en la cabeza uno de los slogans más contundentes de las últimas campañas ambientalistas: there’s not planet B.

Artículo por Sofía Dinello

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Últimos de Lifestyle

Ir a Arriba