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Minimalismo: la creciente tendencia al menos es más para vivir mejor

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Todos estamos familiarizados con el término minimalismo. Seguramente al pensar en este concepto, se nos venga a la mente la imagen de un espacio despojado, una estética de líneas puras, o una paleta típica en colores neutros (blanco, gris, beige, negro). Pero además de todo esto, en la actualidad el término minimalismo es aplicado a un estilo de vida que va mucho más allá de una simple estética, que al fin y al cabo, puede resultar tan atada al consumismo como muchas otras.

Es normal que el minimalismo esté tan asociado a la arquitectura y al diseño de interiores, aunque en sus inicios haya nacido como un movimiento relacionado al mundo del arte, ya que su utilización de materiales industriales de forma rupturista rápidamente convirtió esta corriente en una tendencia estética mundial. Incluso se ha posicionado como una de las tendencias más estables en el mundo de la moda (si eso es posible) gracias a su simpleza y versatilidad.

Hoy, “el minimalismo es una herramienta para deshacerse de los excesos en nuestra vida de manera de poder centrarse en lo que es importante para encontrar la felicidad, la realización, y la libertad.Así es como definen el minimalismo Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, también conocidos como The Minimalists, protagonistas del documental Minimalism: a documentary about the important things (2016), que los ávidos consumidores de Netflix probablemente hayan visto.

Este largometraje sigue a ambos hombres y sus historias, mostrando cómo han modificado su vida en base a esta filosofía de vida del menos es más, y cómo se han vuelto unos de los personajes más referentes a nivel mundial en este tema, que comparten con millones de personas a través de sus libros, podcast, y website. Puede que el concepto nos recuerde un poco a Marie Kondo y su consejo de “solo guardar aquello que nos de alegría”, y lo cierto es que ambas filosofías se basan en la idea de que “cuantas más cosas poseemos, más nuestras cosas nos poseen a nosotros”. Sin embargo, el minimalismo va más allá de lo material.

El minimalismo no se trata de una serie de reglas o pasos a seguir; no es acerca de eliminar Instagram o de deshacernos de todas nuestras pertenencias y dormir en el piso. Se trata de tener lo que tenemos y hacer lo que hacemos porque es deliberadamente importante para nosotros. Se trata de adquirir y de vivir con propósito. De prestar atención y no dejarnos llevar por  la presión de hacer, ser o poseer más constantemente; de reevaluar nuestras prioridades para eliminar las cosas no esenciales (ya sean posesiones, creencias, comportamientos, hábitos, relaciones, o actividades) que no aportan valor. También, tiene que ver con deshacernos -en sentido material y figurado- de todo aquello que nos ata a algo que no queremos ser para enfocarnos en lo que realmente queremos.

Es un estilo de vida que implica intencionalidad, y como resultado, una mejora en diferentes aspectos de nuestra existencia. Podemos comenzar por eliminar lo físico, pero en realidad, el minimalismo es un proceso más interno que externo; más acerca de cuestionarnos qué elementos priorizamos y a qué le damos valor.

En este sentido, tal vez podamos encontrar más similitudes con el Mindfulness, el arte de vivir prestando atención plena a lo que hacemos. Y lo cierto es que hoy en día hay muchas corrientes similares, que abogan por una forma de vida más simple y consciente, en oposición al consumismo exacerbado y al estilo de vida acelerada y mega tecnologizada en la que estamos inmersos. De alguna forma, en el proceso de cuestionarnos qué es lo realmente esencial y eliminar aquello que no nos aporta, bajamos las revoluciones y podemos redescubrir qué es lo verdaderamente significativo en nuestra vida. Y esto es lo que hace al minimalismo una experiencia única para cada persona, porque lo que es relevante y lo que queremos lograr difiere en cada uno de nosotros.

Entonces volvemos al origen del término minimalismo: así como en el arte significaba concentrarse en las ideas subyacentes, reducir los materiales, formas, texturas y colores a su estado más fundamental para experimentar la obra sin distracciones, en nuestra vida podemos aplicarlo de la misma manera. Y si no sabes bien cómo empezar, Live well with less te deja un mapa-guía para transitar.

Articulo por Sofía Dinello

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