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#FridaysForFuture – El activismo en las nuevas generaciones

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Los jóvenes han sido protagonistas de movimientos sociales y culturales por siglos, probablemente porque los mueve la pasión y los ideales en los que creen con fervor. ¿O acaso no nos queríamos comer el mundo cuando éramos jóvenes? Por suerte para todos, cada vez más estos chicos levantan banderas de igualdad y justicia, dejándonos a todos grandes enseñanzas.

Gracias a la conectividad en la que vivimos es que movimientos como Friday´s For Future se vuelve en un año un fenómeno global referente para adolescentes de todo el mundo. Comenzó en Estocolmo cuando una chica de dieciséis años, un día viernes decidió en lugar de ir a clases protestar pacíficamente frente al parlamento sueco en esa ciudad. Aquel viernes de agosto de 2018, Greta Thunberg iniciaba un legado sin darse cuenta la magnitud que adquiriría prontamente.

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‪Stockholm right now. #FridaysforFuture #SchoolStrike4Climate ‬

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Ella tiene Síndrome de Asperger, uno de los tantos espectros autistas que existe, pero la particularidad es que no lo ve como una incapacidad sino como una diferencia positiva: “ser diferente es un regalo, si hubiera sido como todos los demás no habría comenzado esta huelga escolar, por ejemplo”, comentaba a un medio británico en una entrevista. Y recuerda que de niña en su escuela mostraron un video sobre la contaminación del agua que la hizo llorar, y que al finalizar todos sus compañeros volvieron a reír y jugar, mientras que ella no podía parar de pensar en lo que había visto.

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Greta pidiendo por el cambio climático

Así como nuestra amiga sueca se interesó desde niña en temas de medioambiente, también lo hizo Ariadna Polombo, la coordinadora nacional de Friday´s For Future Uruguay, con quien tuvimos la suerte de poder conversar. Ariadna se autodenomina una persona curiosa que siempre está buscando que aprender. Esa curiosidad la ha llevado a cambiar de orientación estudiantil hasta encontrar aquella con la que se siente segura: la salud. Está en quinto año de bachillerato biológico y encontró en Greta la inspiración que buscaba para luchar por lo que cree realmente importante. “La problemática ambiental me inquieta desde siempre, pero sentía que se me iba de las manos”, nos cuenta mientras explica que todo cambió cuando escuchó a Greta hablar y decirles a los adultos lo que sentía y pensaba. Esto le dio a Ariadna la pauta de que no estaba sola, que los jóvenes tienen las mismas preocupaciones. “Eso me inspiró a comenzar”, dice.

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Jóvenes uruguayas unidas al #FradaysForFuture

Seguramente, los has visto en las noticias últimamente: son jóvenes que se reúnen en frente al parlamento en Montevideo y le piden al gobierno uruguayo acciones para frenar el cambio climático. La elección del lugar no es aleatoria, allí fue donde comenzó todo. Greta hizo huelga de estudio por tres semanas de corrido frente a su parlamento para pedirles que respetaran el acuerdo de París. El 8 de setiembre, decidió que haría huelga los viernes y posteó en sus redes de Instagram y Twitter lo que estaba haciendo con los hashtags #FridaysForFuture y #ClimateStrakes que se volvieron virales. A partir de allí, se han unido adolescentes de todas partes del mundo, y Friday´s For Future es hoy una organización internacional con sede en más de treinta países, cuyos adeptos protestan pacíficamente todos los viernes frente al parlamento.

Uruguay no es ajeno a esto, y desde principios de este año, Martín Ettlin se puso en contacto con la organización en Alemania, que lo derivaron a Suecia para permitirle representarlos en nuestro país. “Solo somos un enlace entre las personas y el movimiento”, nos explica Ariadna cuando le consultamos por el funcionamiento interno. En la organización general, son alrededor de quince chicos que se juntan a planificar cada acción que realizan, cada protesta, el manejo de redes, y comparten información para mantenerse al día. Están siempre en contacto con organizaciones de otros países solidarias a la causa y le ponen mucho esfuerzo.

Acá en Uruguay, están pidiendo particularmente que se declare emergencia climática, y a los políticos que firmen comprometiéndose a preservar el futuro en el siguiente gobierno. -Sí, chau chau a la papelera número dos-. Pero además de esas dos macro peticiones, se pelea por la disminución de los agrotóxicos, la regulación de plástico, el cumplimiento del acuerdo de París de 2015, la promulgación de una alimentación que sea sostenible, la regulación e investigación de contaminación por parte de las industrias, ampliación de zonas protegidas en el mar, y el cumplimiento de la convención de biodiversidad. Esas resoluciones fueron apoyadas no solo por la organización sino por toda la red nacional, con la que tienen reuniones por videollamada para estar al tanto de lo que sucede tanto allá como acá.

La organización además brinda talleres y crea jornadas de limpieza en espacios verdes y playas en todo el territorio nacional. No sé ustedes pero mientras yo la escuchaba hablar, pensaba en qué pensarían sus padres y su entorno sobre sus decisiones de faltar a clase un día a la semana y disponer de mucho tiempo personal para organizarse y luchar por lo que cree justo. Ariadna me contestó que su mamá es quien más la apoya: “cree que nos estamos haciendo cargo de una problemática muy grave generada por nuestros antecesores, y que nos hace bien involucrarnos de esta manera con el ambiente, luchar por tener un futuro digno a pesar de la edad que tenemos”. Además de pertenecer a esta organización, esta joven cambió su forma de vivir hace años. Nos contó que es vegana, y para aquellos que se preguntan qué relación hay entre el medio ambiente y la dieta, la respuesta es larguísima: está más que comprobado que la industria ganadera es de las más contaminantes del mundo. Ari no se compra ropa, a no ser que sea estrictamente necesario, y si debe hacerlo prefiere visitar una tienda second hand primero antes que ir por ejemplo al shopping. Recicla todo lo que puede, creando por ejemplo ladrillos con los bidones de plástico en desuso y los desechos que no puede reciclar. “Otra acción que intento llevar a cabo es comprar productos higiénicos artesanales con pocos ingredientes y naturales, le hacés un bien al medio ambiente, ayudás a un productor en crecimiento, ¡y tu salud lo agradece!”.

Las redes sociales como canal de comunicación

No solo se encuentra Friday´s For Future, han surgido un montón de organizaciones estudiantiles -y no tan adolescentes- que mediante las redes comunican sobre el cambio climático, informan de las diferentes problemáticas y piden llamados a la acción. Algunos son un poco más invasivos que otros, pero todos tienen el mismo fin: un planeta sano y justo. Pero no solo miremos el cambio climático, los jóvenes se han reunido para apoyar un montón de otras causas importantes como por ejemplo el aborto legal, o la ley trans; y entienden de comunicación, crean símbolos de los que apropiarse para reconocerse fácilmente, y de paso llevar su mensaje visible y bien alto.

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Marcha por la Ley Trans en Uruguay

La lucha por los derechos de las mujeres y los estudiantes también ha hecho “ruido” en los últimos tiempos. Una plataforma que se presta para realizar denuncias de todo tipo son las redes sociales, no solo por su masividad sino por la practicidad de subir contenido, y el anonimato que muchas veces juega un parte importante en las denuncias. Se hacen públicas situaciones cotidianas que encuentran en Internet un canal de escucha, una forma de decir las verdades que otros no quieren escuchar. Hemos visto denuncias públicas de violaciones, acosadores, personas perdidas, maltrato animal, y hasta la realidad de otros países que los medios de comunicación no quieren mostrar. Como Venezuela en su momento, viralizado gracias a turistas la realidad de los supermercados, el caso de las reprimendas vividas en los países de Medio Oriente cuando el gobierno cortó la señal de Internet y vimos cómo influencers en otros países pedían por sus compatriotas; o más recientemente, el terrible incendio que sufre el Amazonas y del cual nos enteramos más de una semana después.

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Ya no es solo un #prayfor y el lugar del daño, quienes realizan activismo digital utilizan su cuenta como catapulta de información, y por supuesto, las fake news están a la orden del día, por lo que nuevamente como consumidores debemos ser responsables y averiguar antes de seguir compartiendo el mensaje. Para esto, lo primero es el sentido común: si hay algo que hace ruido, tomate dos segundos para hacer una búsqueda preliminar por Internet, si no encontrás nada y es algo que sucede aquí en nuestro país, podes aprovechar la línea verde del Ministerio del Interior que fue creada justamente para verificar la información que circula. A través de las redes, se organizan jornadas de limpieza, se comunican puntos de la ciudad donde dejar las colillas de cigarro que luego serán recicladas, se recaudan donaciones para personas en situación de calle, y a través de plataformas como www.chage.org se puede apoyar las más diversas causas simplemente firmando electrónicamente la petición.

Esta es sin duda la cara más humana de las redes sociales, donde los valores de cada persona traspasan la pantalla muchas veces llena de frivolidad y consumismo para unirse a una causa humanitaria. Lo que antes veíamos únicamente en cuentas de Greenpece o Unicef, ahora encontramos en contactos de personas “comunes” como vos y yo, que al postear o retuitear la información se suman a la ola de activismo cibernético. Como les decía en la entrega anterior, para hacer la diferencia no se necesitan grandes actos de proeza, en la situación en la que estamos hoy, cada pequeño granito de arena hecho con intención, cuenta y mucho.

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