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A guardar,  a guardar, cada cosa en su lugar: el síndrome Marie Kondo

en Lifestyle/Tendencias

Todos estamos mirando el show de Netflix de Marie Kondo. El que dice que no…no sé si miente, o tiene un TOC tan  grave que mirar ciertos desmanes le produce un ataque de ansiedad severo. Confieso: hubo un capítulo en particular que creí me venía algo. Y era algo cercano a respirar dentro de una bolsa,  ganas de  llamar a un topador para tirar la casa abajo y empezar de cero.

Artículo por Nieves Pe – Coach de Estilo


Aún así, seguí mirando. Hay un morbo muy intenso en ver el desorden ajeno, en espiar la intimidad y hasta en pensar: al final no estoy taaaan mal. Esa señora de Los Ángeles, tiene gnomos de Navidad en toda la casa. ¡Y se filmó en verano! En lo personal, amo a Marie Kondo. No sé bien hace cuánto ni cómo, esta diminuta mujer japonesa se introdujo en mi vida personal y profesional por medio de sus 2 libros La magia del orden  y La felicidad después del orden, junto con sus videos de Youtube. Confesión dos: mi apodo de Mónica Geller lo tengo más que ganado. No solo soy amante del orden y la limpieza, también tengo un armario despensa… ¡Que es un caos! Un novio que se quedaba bastante en casa, cada vez que entraba me repetía lo mismo: ¿cómo puede ser que en esta casa todo esté siempre ordenado? Hasta que descubrió el armario. Al final me confesó que fue mejor para nuestra relación porque ahora sentía que tenía una novia más “normal”, y no solo una fanática desquiciada del Lysoform. Marie se hubiera espantado al sentirlo decir que el cuartito le resultaba “encantador”. De ahí a incentivar al gato (entrenado para no hacerlo) a dormir en la cama con nosotros y  otras peculiaridades que no voy a revelar, fue un solo paso. Lo único que voy a contar es que el  gato se quedó en la cama #parasiempre. Marie habrá escrito sobre cómo ordenar armarios caóticos, pero aún no escribió sobre cómo sacar al gato de la cama una vez que se aposentó. Por algo será.

En parte, Marie es todes nosotres, pichones y devotos en mayor o menor grado de la secta de la santísima pulcritud. Así como yo desarrollé una pasión temprana por tener todo ordenado y decorado tan rápido como nos separaron de cuarto con mi hermana, Kondo se interesó desde los cinco años por las revistas de decoración que compraba su madre y por lo que en japonés es el  katazuke : las  acciones de limpiar y ordenar.

El método konmari que aúna la filosofía oriental, ​el feng shui y el coaching inspiracional, surge un día que confiesa experimentó un estado de conciencia de orden perfecto, y decidió hacer de su pasión su profesión. Fenómeno inexplicable para algunos que creen inentendible que alguien tan poco telegénica como Marie Kondo triunfe, apuntan el éxito a que su religión tiene muchos fieles. La idea sobre la que se basa es una verdad aceptada universalmente: la gente ordenada es moralmente superior. Por eso a los 12 años pedí un cuarto separado. La ética y la estética son virtudes invalorables que aprecio de todo ser que se relacione conmigo. Cada quien con su armario. ¡Faltaba más! También influye, y mucho, que Netflix no es nada bobo y estrenó  la serie los primeros días de enero, justo después de las fiestas cuando poner orden en nuestras vidas es uno de los propósitos más habituales del Año Nuevo. Así que ¡A ordenar, con Marie Kondo! estrena en el momento más indicado.

TIDYING UP WITH MARIE KONDO

Si a pesar de todo el runrún aún son de los pocos que no leyeron sus libros, ni vieron la serie, estos son los mandamientos a grandes rasgos que pueden esperar de ellos:

1. Para que nazca un nuevo orden, hay que esparcir el caos

Vaciar los armarios-roperos y apilar sobre la cama todo su contenido. Es la parte más impactante porque nos hace tener conciencia de todo lo que poseemos. En lo personal, esta parte del método es la que empleo con mis clientes cuando hago fondos de armario y siempre quedan en shock. ¿Todo eso es mío? Luego tomar prenda por prenda, sostenerla entre las manos y guardar de nuevo sólo lo que te haga realmente feliz, con el famoso doblado vertical que permite ahorrar espacio y tenerlo todo a la vista. Con mis clientes además,  hacemos la selección en  base a otros criterios más prácticos y funcionales, pero quedan encantados con la nueva organización. Tienen menos pero sienten que tienen más, simplemente porque ahora ven todo lo que tienen y lo usan.

2. Amarás tus objetos, incluso los que vayas a tirar a la basura

“Expresar agradecimiento hacia esa camisa que no te has puesto es importante porque te enseña que no te gusta llevar camisas así”, reflexiona Marie Kondo. Aunque animemos a nuestros clientes a deshacernos de la mitad de su armario, debemos entender que es común que las personas sientan culpabilidad al tirar sus cosas aunque ya no las utilicen. Si antes de hacerlo cumplen con el ritual de expresarles gratitud, este sentimiento se reduce, argumenta Kondo. Y yo doy fe 100% que funciona.

3. Empezarás por lo más fácil

Los objetos a los que nos aferramos hablan de nosotros y de nuestra historia. “El proceso no trata de obligarte a quitar cosas, sino de confirmar tus sentimientos hacia cada una de tus posesiones”, aclara Marie. Es difícil tirar aquellas cosas que te encantaban o en el pasado te hicieron muy feliz, aunque ya no tengan ninguna utilidad. Por eso el método Konmari indica  empezar por lo que tengas claro –tus prendas favoritas  o lo que te pongas más– y acabar con aquello que genere dudas o se haga cuesta arriba.

4. Dejarás los objetos con valor sentimental para el final

Los objetos con valor sentimental siempre van en último lugar porque de no hacerlo así, es muy posible que frenen el proceso de orden integral de la casa. En estos casos, la japonesa recomienda crear una “caja del tesoro” y decorarla nosotros mismos para guardar aquellas cosas que, por inútiles que sean, nuestro corazón se resiste a soltar.

5. No esconderás lo que no sabes dónde guardar y compartimentarás en cajas

Uno de los objetivos del método Konmari es acabar para siempre con aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”. No vale eso de ir acumulando en un cajón  (o armario despensa… Ejem) y cerrarlo con llave. Esto es sobre todo válido para lugares de la casa con muchos utensilios como la cocina. Todos estos objetos pequeños, Marie Kondo los categoriza como “komono”: categoría miscelánea que  englobaría todo lo que no sea ropa, libros, papeles ni objetos con valor sentimental, y recomienda guardarlos en  cajas con compartimentos separados por categorías que ayuden a saber dónde encontrar cada cosa sin esfuerzo.

6. Ordenar no te cambiará la vida, pero puede que lo necesites en momentos de cambio

“Al ordenar se puede limpiar el dolor del pasado y ver el futuro de una forma más positiva”, asegura Marie. Creo que solo el hecho de evaluar lo que hemos ido  acumulando a lo largo de los años por inercia y decidir qué queremos conservar, es de por si  un ejercicio de balance, introspección y voluntad de cambio. He presenciado este proceso con clientas en medio de situaciones no tan alegres como un divorcio, o de otras súper felices como un ascenso laboral, y es verdad: ordenar no transforma la vida de nadie pero acompaña mucho si el proceso ya está en marcha.

No quiero convertir en devoto de esta religión a nadie, pero sí invitarlos a comprobar el efecto terapéutico de poner todo patas arriba, conectar con lo que tenemos, descartar lo que no nos hace felices (o no nos entra, o ya no nos gusta, en el caso de la ropa) y volver a ordenar todo de forma consciente y amorosa. Muchos de mis amigos lo están haciendo y me mandan fotos contándome cómo va el proceso y lo bien que se siente. ¿Ustedes se animan? ¿Nos muestran en las redes? Solo esperamos un sí.

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