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Belen Fischer

La chica de tus sueños:  No estoy rota.

Una de mis referentes de vida, Esther Perel, dice que escribir a mano lo que uno siente o le sucede es la manera de conectarse directamente con el corazón. Bueno, yo lo estoy haciendo en este proyecto, aunque a medias, porque voy escribiendo pensamientos y vivencias desde hace mucho en papeles, papelitos y notas del celular. Puede que no sepa dónde quedan esas notas, pero al menos las retengo en mi cabeza y sé, que al final del día, me sirvieron como un antídoto natural. Hoy estoy aquí para decirles que quizás este sea el analgésico que deberíamos poner de moda para aliviar los sentimientos.

Por Belén Fischer

Belen Fischer
Belen Fischer • Foto Gabriella Rouiller

Soy consciente de que no me estoy inventando nada, y creo que Esther tampoco. Ya lo tenían muy claro los japoneses con su técnica kintsugi, que es la práctica de reparar fracturas de piezas con oro. En mi caso particular, el kintsugi pasó a ser una metáfora de mi vida. Como orfebre, ahora me manifiesto y me expreso a través de cada una de esas piezas. Cuando estoy creando, es el momento en que a través de mi arte me conecto con mi yo interior. 

Pero por algún motivo, mi yo interior me estuvo engañando. Me estuvo diciendo que estoy rota, que me falta algo para estar completa. Incluso, un día la esteticista me dijo: “Belén se ve que tu piel es tu órgano de choque.” Yo pensé que eran de nuevo todas mis falencias hablando a través de este órgano que no puedo ni siquiera esconder. Mi piel estaba mostrando lo que mi cerebro estaba inventando: que me faltaba algo. Que no voy a ser la mujer de los 30 que quiero ser simplemente por el hecho de estar sola, y queridos lectores, acá está la revelación: no hay nada más alejado de la realidad. 

Rota la soledad

No hay nada menos verdad que eso que dicen de que cuando uno no puede establecer relaciones sanas es que estamos rotos por dentro. Siento que ese pensamiento es un poco exigente. ¿Por qué digo esto? 

Por ejemplo, los miércoles son de ¨Chicas Bar¨, un concepto diferente de taller que reúne mujeres con el fin de preparar cocktails de moda by Cella Cantinero en el contexto de Montevideo Wine Experience. La excusa de la reunión es la receta, porque lo que ocurre en realidad es que, a medida que van pasando las rondas, las charlas se ponen picantes. 

Belen Fischer
Chicas Bar

Algo de lo que hablamos y me quedó resonando el otro día es que las chicas solas en un bar tienen mucho más llegada que cuando están de a grupo. Misterio resuelto, solo por un pequeño detalle. Ir sola a un bar no es fácil, entre otras cosas, porque no estamos preparados como sociedad para hacerlo, pesa mucho el qué dirán. ¿Qué van a pensar de uno si está solo sentado en una barra? ¿En Montevideo!? Imposible. El perjuicio de estar sola o solo es algo muy delicado. A la gente le gusta juzgarte por eso. Pero yo creo que, además de injusto, es incorrecto. No hay nada más fundamental que saber estar solo, y ahí se me viene a la mente la meditación. Estar sin pareja muchas veces es como cuando meditas y encontrás la paz interior. O en mi caso cuando estoy trabajando en mis piezas —mi kintsugi—, e incluso me pasa bailando. Yo sé que hay gente que no se anima a arriesgarse, a estar solo en el bar o probar estar solo por el miedo al qué dirán, y también a la soledad. Pero yo creo que la soledad es una construcción que se combate.

En este tiempo explorando el mundo de las citas en la ciudad, procurando ser la chica de tus sueños, me di más cuenta que nunca que toda la presión está ahí. Uno está expuesto a sus inseguridades todo el tiempo. Desde la aparición del Dating Coach (sí, esto existe y ya les contaré de qué se trata un poco más), las aplicaciones de citas, las historias exitosas de citas, todo de citas, es para volverse loco. ¿Pero qué tal todas las otras inseguridades que tenemos que manejar? La alimentación por ejemplo —algo de lo que también me gustaría después hablar—, la profesión o la maternidad. Nos debemos un respiro y ser más libres, porque estamos en construcción, pero no estamos rotos. 

Nos vemos en el camino

Esta columna la dedico a todas las personas que quieren ser dueñas de sus vidas. A los que la frase ¨vaciarse hasta colmarse: comparte tu don con los demás hasta que no quede nada para dar¨ de Martín Virasoro pareciera que les viene como anillo al dedo. Yo creo que todo está en aceptar que somos personas sensibles y reconocernos como tales, porque que a mi entender, la sensibilidad es un regalo. Pareciera que me estoy convirtiendo en una gurú de autoayuda para la vida perfecta, pero estoy muy lejos de eso. No hay que mirar muy lejos para darse cuenta de que la perfección en mi vida es lo que menos ha encajado. 

Solo siento que es mucha la información que debo asimilar para ser la mujer que quiero ser, y muy poco tiempo para hacerlo. Me lleva algo de tiempo conectar el cerebro con mis emociones, y no soy infalible, todo este estado de búsqueda me genera mucha ansiedad y temo que al final del día pueda incluso ser un arma de doble filo.

Lo bueno es que ahora, la chica de tus sueños, sabe que las respuestas a sus preguntas no son que está rota, sino que, simplemente, a veces se necesita un tiempo para aprender las reglas del juego.

Editora invitada: Maria Perrier

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