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El pantalón de tiro bajo: La vuelta más polémica

Cada 20 años hay un regreso normal en moda  a tendencias pasadas que surge de que las  generaciones adolescentes se apropien de la década de su nacimiento. Así, los  2.000s están volviendo en todo su esplendor al más puro estilo Britney , acompañados del temido por muchas,  pantalón de  tiro bajo. 

La pregunta es porqué una tendencia más , del paquete de tendencias incluidas dentro de  los 2.000s  genera tanta controversia,  y suma tantos detractores. 

Artículo por @nieves.pereyra 

Amantes y opositores, indiferentes e indignados. La vuelta del tiro bajo implica más que una moda , y analizar por qué en plena liberación femenina del cuerpo, es necesario. 

La moda, y lo que usamos, engloba un discurso sobre nuestros cuerpos y se desarrolla sobre determinados contextos sociales. Nunca es simplemente “Lo que se usa”, sino el porqué, cuándo, dónde. 

Para entender mejor de dónde surge esta tendencia entonces, hagamos un recorrido a través del tiempo. 

Principios de los 90s. Alexander McQueen, quien tenía gran fetichismo por las caderas femeninas, incluyó un modelo de  pantalones de tiro bajo en uno de sus desfiles , los llamados “Bumsters” . La realidad es que McQueen quería provocar y visualizar su adoración por la parte trasera femenina (bum = trasero)  no el abdomen,  y nunca imaginó que  para  finales de la década , ese modelo de pantalón sería  moda a nivel masivo. 

A partir de 2001 las estrellas pop cantaban una tras otra al ritmo del  tiro bajo, comenzando por Britney Spears, y  la competencia a nivel de marcas de moda era directamente ver quién podía lograr confeccionar un pantalón con el tiro más corto del mercado. 

Tanto  Britney Spears, como las miembros de Destiny’s Child, Paris Hilton y la actriz del momento Keira Knightley, hicieron un esfuerzo considerable por mostrar la mayor cantidad de abdomen posible con el tiro más bajo, y la remera más corta. 

Tanto se popularizó, y normalizó el uso de éste tipo de tiro que la brecha a nivel consumo no era tiro bajo sí, o no. Era:¿Cierre o 3 botones?.

A su vez, la obsesión por la panza chata y el culto al  cuerpo hiper delgado comenzaron a hacer mella en la década más famosa a nivel corporal de la historia de la moda, por todas las razones equivocadas. 

No nos olvidemos que los 2.000s, directamente sucedáneos del heroin chic, son la década del “ thin inspiration”, de las princesas Ana, Mia,  y del auge incontrolable a nivel mundial,  de los trastornos alimenticios . * 

Los 2.000s no solo son culpables de que muchas de nosotras aún tengamos un feísimo  tattoo en la espalda baja y un piercing en la panza, si no de que hallamos intentado nuestra primera dieta en búsqueda del abdomen más chato posible, así como de escuchar por primera vez en el Rio de la Plata las siglas ALUBA. 

Nada de esto es casual; el jean que definió la silueta de esa década no solo era corto sino justo. Muy justo. Y se llevaba con camisetas tan cortas y apretadas que en muchos casos, me incluyo, hacían necesario que compraras Herings en talles de niña. Hablame de represión corporal cuando apenas te podías mover y se esperaba que fueras lo más flaca posible para estar “a la moda”. 

Para 2010, la manía de los talle bajos se había calmado y la coherencia del talle medio, aleluya!, llegó para quedarse hasta mediados de década, cuando el tiro del pantalón comenzó un ascenso lento pero firme hasta llegar a la cintura.  

Rápidamente llegamos al 2019 y a los Levi´s Ribcage, con una altura de 30 cms de pretina, que llega como su nombre lo indica, a las costillas. Y aunque la moda del tiro alto no parece que vaya a desaparecer del mapa al menos por unos años más, lo que sube en moda tiene que bajar.  

Para la primavera / verano ’18 y ’19, respectivamente, Tom Ford y Chanel comenzaron tímidamente a ofrecer modelos con tiro bajo, en una clara vuelta a las tendencias del 2.000s. Y para el 2020 Balmain, Coach, Celine y hasta Christian Siriano contaban con un modelo de tiro bajo en sus pasarelas. 

Otras marcas en Instagram,  como la australiana “ I Am Gia “ poblaron su feed con fotos de looks con tiro bajo y casi al mismo tiempo, influencers y modelos como Bella Hadid y Kendall Jenner comenzaron a lucir este tipo de tiro casi diariamente en sus Street style looks.

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Esta es la cronología y el contexto del pantalón de tiro bajo. La pregunta, que va más allá de que quienes vivimos esta tendencia la primera vez retrocedamos horrorizados ante la vuelta de la misma, es porqué resurge justamente en este momento tan particular a nivel social.

Con pocas salidas nocturnas, vacaciones, evento y otros ámbitos donde lucirlos su regreso no parece tener mucha lógica. ¿Acaso alguien tiene ganas de hacer #homeoffice dentro de esos jeans? No. 

Por otro lado, la vuelta de esta moda aviva el debate al rojo vivo hoy en redes acerca de las tendencias, la moda, y la exclusión o inclusión de los cuerpos. Porque hasta ahora, en un momento en el que la moda se jacta de diversidad y cambio, no hemos visto un solo rollo al aire en esta narrativa del tiro bajo. 

¿Es este nada más que otro caso de tendencia solo aceptada si es llevada por personas delgadas?.  

Hace unas semanas, un tuit se viralizó cuando una usuaria de Twitter subió una foto en la que aparecían dos mujeres plus size con bermudas y remera: “Un tuit riéndose de estas mujeres tiene cien mil ‘me gusta’ pero juraría que si Bella Hadid llevase exactamente este conjunto estaría en un millón de pizarras de pinterest diciendo ’80’s casual inspo’ porque, como siempre, la moda se juzga exclusivamente por los cuerpos que la visten”.

https://twitter.com/raynefq/status/1283132756919083008/photo/1  

A raíz de este tweet se abrieron varios hilos de discusión en twitter y Reddit y en consecuencia,  la  revista americana Instyle publicó un artículo https://www.instyle.com/fashion/fashion-trends-still-only-for-skinny-bodies que les invito a leer si están interesados en ahondar sobre el tema . 

El punto es que  estamos viendo últimamente muchas campañas que aplaudimos como inclusivas ( Amé la de Calvin Klein) pero, ¿Cómo nos sentiríamos si Tess Holliday llevara esta tendencia en alguna tapa de revista?. Parece una pregunta válida para esta discusión, #nocierto ?. 

O quizás no tanto si recordamos que en enero esta modelo plus size se presentó en la gala de los Premios Grammys con un vestido de la firma  Lirika Matoshi que a la fecha le hemos visto hasta a Harry Styles, pero que pre pandemia la puso en la lista de la peores vestidas de los Grammys:

«Me encanta que este vestido me metiese en las listas de peor vestidas cuando lo llevé en enero para los Grammy, pero ahora porque un grupo de personas delgadas lo llevan en TikTok, a todos les encanta”

 

Con este contundente post, quien al día de hoy es una de las modelos plus size  más influyente de la industria, cuenta como a raíz de llevar este vestido rosa de tul estampado con  frutillas (Mucho antes de que el #cotaggecore nos invadiera)  la criticaron por todas partes, llenaron  sus redes de mensajes directos cargados de insultos y la ridiculizaron en todos los programas de análisis de red carpets. 

Unos meses después, ese mismo vestido es venerado por las influencers en Tik Tok y se convirtió en el vestido viral del verano con notas propias sobre el fenómeno, y análisis del mismo, en Refinery 29 y el New York Times. 

Este vestido es “modesto”, “tapado”, casi infantil. Me la imagino a Tess en los mismos pantalones que lleva hoy en Instagram Emily Ratajkowski , y auguro una crucifixión segura. 

La moda funciona así. Los cuerpos gordos no son contemplados en la generación de tendencias  y lo que es aspiracional en un cuerpo delgado, llevado por uno gordo deja a la persona expuesta a las críticas, sin importar lo moderna o trendy que sea la ropa que tiene puesta. 

El  tiro bajo, no es más que otro ejemplo de la doble moral en una industria que lo único que quiere, es vender. Y para eso está el ejército de  supermodelos a lo Bella Hadid y sus panzas ultra chatas  intentando poner de moda, de nuevo, este tipo de calce  en nuestros pantalones del día a día. 

La semana pasada nos juntamos para hablar con Sofia Beceiro diseñadora textil y teatral y docente Docente Grado 1 de Historia del Diseño en FADU,  sobre este tema y el porqué de la polémica de algo que muchos pueden pensar: Bueno pero que pavada, es una tendencia más.

Pero no lo es. A los recuerdos que a muchos nos trae de los años 2000s en sí, debemos recordar además, que la moda es un discurso que opera sobre nuestros cuerpos, y desde la sistematización de su producción a tenido a la eficiencia como estandarte. Es así que los cuerpos que salen de la “norma” son excluidos o reprimidos, porque son cuerpos a los que no se le puede vender de manera “fácil”, “rápida”, “inconsciente”.

Venimos de una pandemia que nos tuvo encerrados, que hizo en la mayoría de los casos que aumentáramos de peso, y que nos pusiéramos cómodos. Un poco demasiado, tal vez. ¿Qué mejor momento para volver on track que entrar a Pinterest y ver la barriga tallada de Hailey Bieber?. 

Aunque opino igual que Sofia en el vivo,  y no creo que esta tendencia pegue mucho entre las latinoamericanas,  que venimos de un trabajo de deconstrucción muy fuerte en los últimos años con relación al cuerpo y sus limites ( No solo físicos sino psicológicos)  es una tendencia que vamos a ver, y nos van a querer imponer, hasta el cansancio. 

Por suerte para las generaciones jóvenes, las tendencias hoy en día no son totalitarias y excluyentes así que quien no quiera plegarse a esta moda tranquilamente podrá optar por otro de los tantos largos de tiro disponibles en los percheros de su tienda favorita. 

Por mi parte, aunque no quiera saber nada con volver al talle bajo de mis años jóvenes ( Hola Versace y su versión super baja con tanga que me resulta un horror) reconozco que algunas marcas con una visión más sensible y moderna han logrado diseños más vinculados al confort con este tipo de  tiro :  Balmain e Isabel Marant, por ejemplo . 

Creo en este punto,  que estamos en un lugar mucho mejor que a principios de la década de 2000 en términos de diversidad corporal e inclusión. Realmente espero que los cortes y combinaciones de looks que aparecen sean lo suficientemente variados para adaptarse a cada persona, aunque dudo que los cuerpos plus size sean integrados.

¿Uds que opinan del resurgimiento de  ésta tendencia?. Creen que va a popularizarse o a perderse entre las varias que van a poblar nuestra próxima primavera-verano?. Dejenos sus comentarios en redes!. 

*Nota al pie – “Thin inspiration”  es un término que alude a la delgadez extrema como inspiración y meta corporal.  

“Pro-Ana”  es la denominación de quienes pertenecen a la subcultura de la anorexia y “Pro-Mia” a la de la bulimia. En ambos grupos, que al día de hoy siguen operando en redes,  sus miembros se autodenominan princesas.  

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