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Cocina sostenible: tips para poner en práctica

Todos podemos colaborar para vivir en un mundo mejor, por pequeñas que sean nuestras acciones. En el día a día hay gran variedad de hábitos que ayudan al desarrollo sustentable y muchas acciones tienen lugar en la cocina.

Un estilo de vida sostenible puede estar mucho más cerca de lo que se piensa. Implica una gran variedad de acciones que podemos elegir incorporar a nuestra vida, pero no es difícil si vamos cambiando hábitos de a poco.

Hay muchas áreas en las que podemos enfocarnos para ir mejorando esas acciones en el día a día: desde fijarnos la forma en que fue hecha la ropa que usamos, pasando por la reducción de los plásticos de un solo uso, hasta la forma en la que comemos. En el medio, por supuesto, hay cientos de ejemplos y escenarios.

En esta nota nos enfocaremos en algo que hacemos todos los días de nuestra vida y que tiene una consecuencia importante en el planeta Tierra: la cocina.

¿Sostenible o sustentable?

En la mayoría de los casos los términos “sostenible” y “sustentable” se utilizan para hablar de lo mismo: palabras más, palabras menos, se refieren a hacer un uso racional de los recursos naturales, para cuidarlos y que no se agoten. El término sostenibilidad apareció por primera vez en el año 1987 en el informe Brundtland, un documento de las Naciones Unidas en el que se alertaba sobre las consecuencias medioambientales negativas que podían causar el desarrollo económico y la globalización.

El concepto de sustentabilidad se usó luego como sinónimo, aunque hay quienes afinan los términos y marcan algunas diferencias. Por ejemplo, desde Naciones Unidas sostienen que el desarrollo sustentable es el proceso por el que se preserva, conserva y protege los recursos naturales para el beneficio de las generaciones presentes y futuras, sin enfocarse en las necesidades políticas, sociales o culturales del hombre. En cambio, el desarrollo sostenible trata de cubrir las necesidades sociales, económicas, medioambientales, etc., sin poner en riesgo, por supuesto, esas necesidades a las generaciones futuras.

Cocina sostenible

La cocina sostenible es aquella que permite alimentarnos de manera saludable y en equilibrio con el medioambiente. Y es importante saber al menos con qué pequeñas acciones podemos comenzar, ya que aquí todo suma tanto para cuidarnos a nosotros, a nuestros seres queridos y al mundo en que vivimos.

Hay muchas cosas que podemos hacer desde nuestros hogares para colaborar con un desarrollo sostenible y en esta nota compartiremos algunos tips par poder poner en práctica.

Pilares de la cocina sostenible

Uno de los pilares de la cocina sostenible es el consumo de productos locales y el apoyo a los pequeños productores. Otro aspecto esencial es aprovechar los recursos que la tierra nos brinda, conocerlos, procurar una alimentación más sana y variada, con más cantidades de frutas y verduras, y menos productos procesados.

Es importante también reducir al máximo el desperdicio de los alimentos que utilizamos para cocinar o consumir. Estar informado y saber cuáles son los productos de estación es otro de los pilares de una cocina que apueste por el desarrollo sostenible.

Dentro de lo que es el consumo local no hay que olvidarse de saber aprovechar la pesca respetuosa con los océanos: contacto con pescadores artesanales y consumir especies autóctonas.

Tips y ventajas

Algunos consejos para comenzar a aplicar en casa y las ventajas que brindan tanto para las personas como para el medioambiente:

  • Contactate con productores locales: el producto será de mejor calidad, los precios más bajos y casi todos los pequeños productores trabajan en áreas chicas sin utilizar agroquímicos. Además, estarás colaborando con la economía local.
  • Intentar reducir al máximo los desperdicios. Hay varias acciones para lograrlo: es importante planificar las compras, así no se lleva a casa productos que luego sobran y se ponen feos, que terminan en la basura. La compra es bueno planificarla sabiendo qué se va a comer en la semana. Ayuda mucho cocinar una vez para varias comidas: el fin de semana, por ejemplo, podés hacer bases para rellenos, lavar y guardar ya separados vegetales para distintas ensaladas, cocinar legumbres, etc. Esto es lo que se llama el “meal prep”, una corriente que se basa en planificar y organizar menúes saludables para la semana.
  • Tengas mucho o poco espacio, hay distintas maneras de sembrar. Puede ser una huerta o también saber aprovechar pequeños lugares como patios y balcones en los que se puedan cultivar, por ejemplo, hierbas aromáticas en macetas. Plantar tiene muchos beneficios: además de proveernos alimentos, podemos hacerlo de manera orgánica, y fortalecer el lazo de los más chicos de la casa con los procesos de la naturaleza.
  • Comer más frutas y verduras: en un mundo en el que la industria de los procesados y ultraprocesados nos bombardea, es clave cocinar y elegir subir la cantidad de frutas y verduras que consumimos día a día. Comer sano no es caro, lo caro es comer mal y que luego nuestra salud sufra las consecuencias.
  • Respetar los productos de estación: es importante saber qué se cosecha en cada época. De esta manera, el producto será de óptima calidad y el precio será mucho más bajo.
  • Cociná más: volver a la comida casera es una acción que nos permite comer más sano y de alguna forma engloba todos los tips anteriores, ya que nos da la posibilidad de elegir los productos que vamos a usar, cuidar de que en el proceso de hacer nuestros platos se reduzcan los desperdicios, de aumentar la cantidad y calidad de frutas y verduras en nuestras mesas. Cocinar es un acto revolucionario.

¿Por cuál te gustaría empezar? ¿Ya tenés alguno de estos hábitos?

Artículo por Rosana Decima – @locaporlosplatos

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