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Brene Brown

Ser vulnerables, la incomodidad como forma de valentía 

en Lifestyle

El vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, dijo en 1910: “el reconocimiento pertenece a la persona que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo, el sudor y la sangre. A quien se esfuerza valientemente. A quien se equivoca. A quien tropieza una y otra vez. A quien, al final, aunque quizá conozca el triunfo implícito al logro grandioso cuando fracase, al menos caerá con la frente bien alta”.

Articulo por @nieves.pereyra

Brené Brown está de moda. Gracias a Netflix, muchos de nosotros sabemos quién es esta investigadora de 53 años que habla de algo hasta ahora negativo para muchos de nosotros, como lo es la vulnerabilidad.

Es que contradictoriamente, en nuestra niñez nos enseñaron que tener coraje estaba bien, y que ser vulnerables estaba mal. Así fuimos por la vida creyendo en la definición de vulnerabilidad que nos daba el diccionario: de origen latín “vulnerabilis”, es una palabra formada por “vulnus” que significa “herida” y el sufijo “-abilis” que expresa “posibilidad”. Por lo tanto, ser o estar vulnerable es la posibilidad de ser herido. Nos criamos escuchando que alguien era vulnerable como sinónimo de frágil, e incapaz de soportar algún acto. Pero, ¿qué pasa cuando para ser valientes es necesario contemplar la posibilidad de salir lastimado?

Les cuento algo que me pasó al respecto y por lo que la mirada de Brown me ayudó, y mucho. Hace unas semanas atrás tenía que hablar frente a un montón de gente, y lo que es peor: me iban a filmar y sacar fotos, algo que para mí es más terrorífico que hablar delante de cien personas, mil o un estadio lleno. No poder controlar la imagen, para mí  que ayudo a crear esa con la que mis clientes desean presentarse al mundo, es lo más terrorífico que existe. Decir que estaba súper nerviosa por toda esta exposición “indeseada”, es de perogrullo. Que no se malinterprete: estaba copada de hacerlo, no hay nada que me guste más que hablar y transmitir sobre lo que siento más pasión en la vida, que es mi trabajo. Y súper agradecida por la invitación, claro. El tema no era la charla, sino la exposición que la acompañaba en este mundo de redes e inmediatez donde se transmite en vivo desde cualquier ángulo, y se suben fotos sin mirar si tu cara es pura papada o te salió un ojo torcido.

Se que me acompañan en esto porque volverse meme en 2019 no es algo que desee ningún ser humano. Leer los comentarios sobre tu físico en forma de evaluación por perfectos desconocidos, tampoco. Así que como es de esperarse en estos niveles de ansiedad, empecé a no sentirme cómoda con lo que tenía planeado llevar, a mirarme mil veces en el espejo, a imaginarme los peores escenarios y a preguntarme quién me había mandado meterme en ese baile. Después de abrir mi siempre salvadora app Calm y respirar por varios minutos más de lo habitual, decidí que quedarme en la cama lo máximo posible viendo algo en Netflix era una buena idea. Fue ahí que vi el documental de Brené Brown, La llamada de la valentía, que ya estaba en el top de mi lista pendientes desde hace un tiempo. Años atrás, su charla Ted “El poder de la vulnerabilidad” me había dejado fascinada, así que la comparto para refrescar memorias.

“Es el mejor día y momento para verlo”, pensé, y le di play para que finalmente, durante una hora, comenzaran a cerrarme todas las contradicciones aprendidas desde mi niñez. “No puedes ser realmente valiente sin vulnerabilidad”, nos dice Brown. Ahora, puedo entender por qué es complicado para algunas personas entender esto. Me tomó 20 años refutar que tenía que ser vulnerable para ser valiente. Pero en realidad, esto cobró vida cuando comenzamos a buscar portadas para Daring Greatly, que es el primer libro donde escribí sobre el valor y la vulnerabilidad”. Durante el especial, Brown retoma la charla TEDx que linkeamos arriba y que explora la conexión entre valor y vulnerabilidad.

Específicamente, nos cuenta que si bien la conversación acumuló más de 38 millones de visitas en poco tiempo, nunca creyó llegar a experimentar tanta vergüenza como con los hirientes comentarios en línea sobre su peso y apariencia, que acompañaron esta exposición. “Puedes estudiar la vergüenza, pero nunca estás preparado para las cosas terribles en línea”, dice durante el especial y remata: “es el pozo de la humanidad”.

Y ahí entendí todo, resumido en una de sus tantas frases simples, pero que te dejan horas pensando: si sos valiente con tu vida y elegís vivir en la arena, te van a patear el culo.  Tan simple como eso, y tan complejo a la vez. Porque Brown la tiene clarísima cuando nos arenga a ser valientes: el cambio nace de la vulnerabilidad. La vergüenza, el miedo, la empatía y la vulnerabilidad son algunas de las emociones más poderosas que sentimos como seres humanos, y a menudo, son las más incómodas de tener. Uno debe estar dispuesto a apoyarse en su incomodidad para invocar sentimientos positivos como el amor en su vida, o dar un primer paso que puede llevarnos a ese buscado sentido de pertenencia.

Esto soy, a esto vine. La vergüenza se enfrenta de frente y puede conducir a lugares maravillosos.

Al respecto, sobre la vergüenza tiene una charla Ted maravillosa que les invito a ver:

Y así como Brown los llama a ser valientes, yo los convoco a leer su libro El poder de ser vulnerables, en el que ahonda más en el tema y nos enseña que “en un mundo como el nuestro, donde la perfección es la consigna y el éxito una necesidad, los desafíos nos colocan frente a frente con el aspecto de nosotros mismos que más nos cuesta aceptar: la vulnerabilidad. Y sin embargo en la vulnerabilidad radica nuestra mayor fuerza”.

¿Alguna vez pensaron qué es lo que pasaría si comenzamos a ver la posibilidad de fracaso no como una debilidad, sino como el camino más directo al coraje, el compromiso y las relaciones significativas? Después de todo animarse, parece ser la forma más realista y eficaz de perseguir los objetivos vitales. Dejar de lado el qué dirán para empezar a arriesgarse. Para esto, hay que levantarse cada mañana y elegir la valentía por encima de la comodidad, aunque esta elección implique tropezar, sufrir y fracasar. No hay nada más valiente, o que requiera más coraje, que ser quienes somos. No es fácil, ya sabemos. Quizás ver estas charlas y leer este libro sea el empujón que necesitamos para animarnos. Les cuento que yo a veces más que un empujoncito necesito un empujón bien dado. Y siento 100% no vergüenza por esto.

Ese día de la charla, estos videos fueron lo que necesitaba, así que no quería despedirme sin contarles que esa tarde me fui a mi charla bastante más tranquila. Recordando que las veces que me fue mejor en la vida, y que me sentí más realizada, fueron aquellas en las que salí de la zona de confort y me expuse. Me podría haber ido mal, y en su lugar me fue muy bien. ¿Me sentí vulnerable? Claro que sí. En mi caso presentarme y vencer el miedo a no controlar mi imagen, fue ganar. Y la satisfacción de esa victoria, no la cambio por nada.

Nota: ya les dejamos los links a todas las charlas, el libro lo consiguen en todas las librerías y en @Bonhomialibros que además te lo llevan a tu casa.

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