Ramona es la marca de indumentaria de tejido de punto de Lau Almeida, la diseñadora uruguaya que toma su pasatiempo de la infancia, heredado de su abuela yugoslava para crear hermosas colecciones en donde fusiona una técnica antigua como lo es el tejido con la visión de la sociedad contemporánea.
Hace ya varios años Lau visita Cabo Polonio en verano en plan de vacacionar y vender algún producto de su marca en la playa, con lo que había tenido mucho éxito. Por lo que este año decidió probar algo más grande y abrió una casa de Ramona en la hermosa playa Sur! Estuvimos hablando con ella y nos contó un poco lo que fue la experiencia.

La primera quincena de enero, periodo durante el cual Ramona estuvo abierta en el Cabo, vivieron un montón de experiencias muy disfrutables y en Flur tenemos algunas anécdotas para compartir con ustedes. Lau Almeida nos comentó que siente que haber abierto una “casita” de Ramona le abrió un montón de puertas más allá de las ventas específicamente. Con un gran público de argentinos, uruguayos y turistas internacionales la tienda de fue un éxito, por ella pasaron desde un montón de turistas curiosos por las piezas exhibidas, gente que no conocía la marca, una fashion blogger de Berlín y hasta una diseñadora argentina, dueña de una marca allí, con la que hablaron de la posibilidad de diseñarles la parte de tejido de punto de su colección para la BAF, increible!

Laura nos confiesa que dos claves de su éxito además de presentar prendas super cancheras, hermosas colecciones y una perfecta ubicación de la tienda, una fue tener disponibilidad para pagar con tarjeta de crédito y la otra, que tiene que ver con una de las anécdotas que prometimos contarles, fueron las noches frías! La diseñadora vivió en casa Ramona durante su estadía en el Polonio, por lo que dormía también allí y una noche, una clienta toca la puerta a las doce de la noche diciéndoles “me estoy muriendo de frio, necesito que me vendan un buzo” me contaba entre risas. Años previos Lau llevaba prendas más baratas, de algodón, bien para el verano, este año se decidió por llevar la colección de invierno y sorprendentemente fue la que más se vendió. Prendas como ponchos, sacones, gorros y en general todas las cosas de lana tuvieron la mayor venta.
Durante los quince días se organizaron eventos muy relajados, entre algunos un Sunset de Ramona con unos chicos argentinos que tocaban la guitarra y unos tragos de Campari, en un afterbeach que llamó la atención. También una jornada muy similar a las Ramona Open House que se hacen una vez al mes en Montevideo se llevó a cabo, donde asistió la jefa del grupo de tejedoras y se fueron sumando varias vecinas a tejer de tarde entre torta de naranja y playa.








