Hace algunos días tuvimos la oportunidad de participar de la mano de Expand Design, en el seminario online sobre tendencias en moda que dictó Rosalina Villanueva, experta en predicción de tendencias a nivel mundial. Resulta increíble que hace un año, en el artículo sobre tendencias basadas en las predicciones anteriores, las más fuertes fueran las relacionadas a la tecnología, y a la vestimenta en la comodidad de nuestro hogar.
Artículo por @nieves.pereyra consultora de estilo

La moda es una manifestación social y cultural más, y en tiempos de COVID 19, no solo refleja los cambios en patrones de conducta y consumo a nivel social, sino que ha sido una de las industrias más golpeadas por la pandemia, desde el momento uno.
Si hablamos de tendencias, una que encabeza la lista es la pregunta del momento : ¿Qué será de la industria de la moda ? . El que tenga la respuesta, seguro se vuelve millonario.
Por lo pronto sabemos que lo que sí va a ser el futuro de la moda, y del consumo en general, es la tecnología. Ya nos encontrábamos entrando de lleno a la era de los sistemas; la pandemia que nos azota solamente aceleró el proceso.

La segunda pregunta relacionada a la industria es la que los usuarios fashionistas, para los que no hay coronavirus que frene sus ganas de comprar, hacen todo el tiempo : ¿Que es lo que se va a usar, cuando volvamos a salir?.
En éste punto, no hay certezas absolutas, pero si algunas temáticas que envolverán lo que veremos en la calle cuando pase la pandemia, y que podemos anticipar desde ya: Siluetas holgadas, mix and match de prendas deportivas y elevadas, revalorización de los básicos y colores que nos hagan sentir bien.
Optimismo exagerado

Si algo nos dio la cuarentena es ganas de salir, y falta de vergüenza. Solo hay que ver como TikTok se volvió la app por excelencia.
La moda y el vestirse van a ser el medio de expresión de la alegría colectiva de muchos y lo vamos a ver reflejado en estampados vibrantes y una estética híper femenina. Ya lo veníamos viendo, en estéticas similares a “La casa de la pradera” , que la pandemia no está haciendo más que reforzar, y exagerar. 
El consumidor que está ansioso de salir se va a ver reflejado en una estética shabby y casi camp, extrovertida, llena de colores vibrantes, y mezclas muy surrealistas. Vamos a ver mucha mescolanza de estilos y prendas y por sobre todo, ganas de hacerse notar.

Lo clásico, en alza.

El resurgimiento de lo retro de mediados de siglo vió acelerado su proceso, porque el “No hay nada como el hogar” y por sobre todo la máxima de que “Todo tiempo pasado fue mejor” , nunca fueron más relevantes que ahora.
El nuevo “preppy” eleva los clásicos, utiliza los tonos neutros como moderadores del ánimo, y ama el cuadrillé.

La búsqueda de la comodidad no es nueva como tendencia y de hecho fue una de las más fuertes que se plantearon el año pasado cuando ya veíamos por ejemplo, que el “acolchado” , textil clásico de la vestimenta hípica por excelencia , sustituía a la campera puffy e invadía también las siluetas de los abrigos largos.
Otro resurgir va a ser el de un ítem clásico como son las “blankets” en inglés o en criollo, el poncho.

Versátil como pocos, el poncho encarna lo que los consumidores buscamos cada vez más : Materiales suaves, y de tacto agradable que envuelvan nuestro cuerpo y nos permitan una doble función, la de llevarlos tanto en lo público como en lo privado.
Siluetas holgadas y cómodas .

Vamos a estar en casa cada vez más, y la comodidad es un valor no negociable. Y no todos quienes quieren comodidad, eligen el deportivo o el pijama. Las siluetas deben volverse amplias, permitiendo movimiento y también porqué no, la fluctuación de talle del consumidor. Los pantalones acompañan: anchos y pinzados.

El vestido, que lleva años luchando por volverse moda y salir de las tendencias, toma protagonismo en sus versiones más largas y de siluetas amplias. El lencero es más que nunca, casi un camisón. Lo “oversized” no va a ninguna parte y de hecho vamos a verlo cada vez más exagerado.
Sin reglas para mezclar

Si algo nos va a dejar ésta cuarentena, es el gusto adquirido por mezclar prendas que antes veíamos como totalmente incongruentes.
Trabajar desde casa , vestidos de manera más formal de la cintura para arriba, y no tanto hacia abajo, nos llevó a descubrir sin dudas, nuevas reglas en el vestir. Hacer ejercicio durante la cuarentena, también.

Prendas de vestir más elevadas y de calidad, junto a ítems 100% deportivos. Vamos a incorporar en la vida diaria el pantalón deportivo, y mezclar una campera de trekking con falda midi de satén. Ya lo veíamos muy tímidamente en estilismos que mezclaban zapatos de taco con jogging y vestido floreado con borcegos, pero ahora vamos un paso más allá. Que no haya reglas, es la regla.
Oda a la naturaleza
La necesidad de convivir con la naturaleza se va a ver reflejada en la estética neo hippie y de inspiración setentas, con todo lo que envuelve: amor por la jardinería, las plantas de interior , la comida casera, y los picnics al aire libre .
El “Broderie Anglaise” es una tendencia que viene en alza hace varias temporadas, y en el próximo verano hace eclosión. Lo artesanal, lo bordado, las manualidades, el dibujo y la pintura, todo aquello con lo que la cuarentena nos permitió conectar, en su versión más romántica.
Comprar para el largo plazo.

Y de la mano de ésta revalorización por lo artesanal , cada vez más vamos a adquirir prendas de mayor valor con miras a mantenerlas durante largo plazo.
El “Buy less choose well make it last” de Vivienne Westwood , se vuelve himno.
Y ahí es donde la posibilidad de las marcas de lujo, con su valor atemporal y de reventa , ganan la batalla de la moda.
Comprar local, de mano de obra justa y producción sostenible también va a ser un must para el consumidor medioambientalmente consciente, que ya se encontraba en la senda de priorizar lo local. Las marcas chicas, locales y de culto tienen la posibilidad de adaptarse a los cambios rápidamente y de llegar de forma más personal y directa a un público en busca de comunidad. Si lo saben aprovechar, tienen altas chances de no solo sobrevivir, sino de mejorar las ventas.
Reparar es el nuevo mindfulness
El reparar las prendas para que duren más, va a ser visto como una técnica de mindfulness y las costuras o remiendos no solo valorizaran la prenda al volverla única , sino que serán vistos como un signo de cuidado, una apreciación de lo sustentable, y una valorización de lo artesanal

En alta costura es una tendencia que pudimos ver por ejemplo, en el último desfile de Jean Paul Gaultier donde el emparchado, las costuras visibles y los retazos cobraron la dimensión de accesorizar la prenda. Vamos , más que nunca, a querer sentirnos únicos y especiales, así que esperen un revival del parche y el pin noventero.
Las máscaras son el nuevo accesorio de moda.

La máscara como elemento lúdico y de referencia sexual en los desfiles, cobra nueva dimensión debido a la pandemia. El 2020 va a ser recordado como el año en que todos nos enmascaramos para salir, y el tapabocas va a ser un accesorio más a combinar con nuestras prendas.

Si el afuera es agresivo, nos protegemos. El textil acolchado , la idea de blanket y el abrigo multifunción van a cobrar relevancia en los próximos meses. La capucha se vuelve necesaria y el concepto de cobijarnos se traslada al exterior en estos abrigos que son casi, un sobre de dormir.
La vida online

Todo en nuestra vida pasó de un momento a otro a ser online y no va a haber vuelta atrás.
El ejercicio, las reuniones por zoom, las suscripciones, la educación, todo se encuentra en este momento digitalizado. Y solo aceleró el proceso de convertir nuestro hogar en un refugio multisistema dónde nos sentimos seguros, y contenidos.
Las salidas al exterior conllevan un alto grado de ansiedad, rituales de higiene y expectativas de limpieza nuevas, que las marcas que venden online deben también tener en cuenta, ya que son muy valoradas por los consumidores.

La moda lleva años digitalizándose y salvo casos puntuales de pequeñas marcas, la venta online como canal no sorprendió en demasía .
A falta de contacto con la prenda y la posibilidad de probar antes de comprar, los sistemas de devoluciones, cambios y entrega tuvieron que acelerar el proceso y volverlo más eficiente aún.
Ante la posibilidad de expansión fuera de lo físico que ofrece esta nueva modalidad de compra, la inteligencia artificial y lo digital deberán esforzarse por convertir esta en una experiencia positiva para el cliente y cumplir sus expectativas.
El color como terapia

La cromoterapia no es nueva, pero en este estado de cosas, y a futuro, cobra nueva relevancia. Utilizar el color para moderar nuestro estado de ánimo, o para darle un empujoncito, va a ser una práctica que llevaremos a cabo de forma más consciente.

En éste punto el neomint sigue reinando con fuerza al igual que los lavandas, y junto al cantaloupe ( melón ) , vienen al rescate acompañados de un amarillo en tono Saffron. Estos colores pasteles, pero fuera del rango de los celestes y rosados empolvados habituales, nos producen calma sin dejar de ser modernos, y funcionan a la perfección con ropa deportiva.
Los verdes siguen en alza y la estrella del verano será el soft grass, un verde casi grisáceo, que funciona perfecto como neutro tanto en sastrería como en prendas deportivas, y que a su vez, podemos combinar con todos los tonos anteriores.
El blanco minimalista domina y el #totalwhite es una tendencia que vale la pena seguir de cerca. Nunca la pureza, la simplicidad y la limpieza del blanco estuvieron tan en auge como en estos tiempos . La última tapa de Vogue Italia, totalmente blanca, no hizo más que confirmar que en tiempos de crisis el blanco es tendencia absoluta.
El rojo es lo que se llama color booster: Levanta las pulsaciones, y el ánimo, automáticamente, y también rejuvenece a quien lo lleva puesto.
Es, además, lo que se llama un color atemporal, puede usarse tanto en verano como en invierno; es un clásico que no pasa de moda.
Lo vamos a ver cada vez más en sastrería y prendas básicas. La forma de combinarlo es con negro, blanco, y violetas y lilas.
El último artículo de tendencias del año pasado, lo cerrábamos casi , de ésta forma: En tejidos sobresalen las sedas, los cashmere, todo lo lujoso y lo confortable que da sensación de contemplación y belleza. Nuestro hogar va a ser el refugio de la próxima década y vestirnos ya no va a ser un acto para el exterior: querremos estar igual de arreglados puertas adentro. Comodidad y lujo parecen ser las consignas de la década que vamos a recibir ahora nomás, en un suspiro. Mirándolo en retrospectiva, parece brujería, pero no .
En éste momento la industria de la moda se encuentra adaptándose a la nueva situación con tendencias que ya estaban de alguna manera, pronósticadas. Como todo en este presente de más preguntas que respuestas la incertidumbre reina, pero en esta materia por el momento, no habría grandes quiebres ni sorpresas mayúsculas.



