La nueva serie de moda éxito de Netflix, supo encontrar las grietas que comenzaban a alejarnos de Carrie Bradshaw y rellenarlas con las preocupaciones de la era vigente.
Jimena D´Annunzio
El escenario es la excéntrica y multicultural ciudad de Nueva York. A sus protagonistas las une una amistad a prueba de todos los desafíos que la vida- y la vida dentro de una ficción- podría poner. Todas ellas tienen una pasión en común: la moda. Aunque lo parezca, no estamos hablando de “Sex and the City”, sino de la trama de la nueva serie éxito de Netflix “The Bold Type”. Y aunque las similitudes son evidentes hay diferencias fundamentales entre una y otra: el paso de casi veinte años y la llegada disruptiva de la era millenial.

Sex and The City consiguió su éxito masivo en 1998 por ser una propuesta absolutamente fuera de lo conocido hasta el momento: una serie dedicada y protagonizada por mujeres jóvenes, trabajadoras, autosuficientes e independientes con un absoluto dominio del escenario urbano en el que habitaban.
Y aunque las protagonistas de “The Bold Type” también se ajustan a todas estas características, hay una diferencia que todo lo cambia: el profesionalismo, la autosuficiencia y la independencia le son innatas a la generación a la que pertenecen Kat (Aisha Dee), Jane (Katie Stevens) y Sutton (Meghann Fahy) y su objetivo apunta a la conquista de otro tipo de territorios.
Esta diferencia se traslada al público millenial, que ya no se conforma con las propuestas de SATC y encuentran a lo largo de las cuatro temporadas de esta nueva serie de Netflix, las soluciones a tres grandes grietas generacionales.

1.Minorías
Mientras Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte se esfuerzan por vestir marcas de lujo, asistir a los lugares mas top de Manhattan, encontrar al príncipe azul y vivir todos los acontecimientos que la vida de una treintañera de los noventa requiere, las protagonistas “The Bold Type” buscan diferenciarse del montón y darles voz a las minorías.
Como creadoras de contenido de la revista de moda “Scarlet”, estas tres veinteañeras no tienen tapujos a la hora de hablar sobre lo que todos quieren esconder: abusos, racismo, sexualidad, enfermedades, política y sentimientos sinceros. El éxito para ellas ya no está ligado a la pertenencia sino a todo lo contrario: triunfa quien encuentra su único, respetado e inigualable lugar en el mundo.
2. Feminismo, moda y redes sociales
Al igual que Carrie Bradshaw, Jane escribe columnas. Ya no para un diario sino para la inmensidad de internet. Y la diferencia radica en que sus artículos no solo tienen lectores, sino que tienen respuestas y haters con los cuales lidiar.
Quizás una Carrie de hoy en día no sea parecida a Jane pero si a Jacqueline, la editora de la revista “Scarlet” y jefa de las tres protagonistas en “The Bold Type”. Carrie y Jane pertenecen a la generación que tuvo que luchar por ganar, mantener y constantemente hacer validar su poder ante juntas ejecutivas repletas de hombres, cuestión que las vuelve absolutamente humanas y sororas con sus pares.
3. Amor
Todas las historias se tratan de amor. Y aunque esta definición abarca mucho más que las dos series que estamos comparando, en ellas aparece el amor en todos sus estados y aristas, pero sobre todo el amor propio.
El desafío está en hallarse a una misma mucho más allá de la apariencia, que lógicamente también importa. Ya no se trata, como en Sex and The City, de encontrar el mejor atuendo para impresionar a un hombre o a una potencial competencia, sino que se trata de encontrar el mejor outfit para complacerse a sí misma.





