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Historias verdaderas de un mundo irreal – Las estafas y mentiras más famosas de las redes sociales

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Las redes sociales se popularizaron hace poco más de una década cómo un espacio virtual aparentemente inofensivo, en el que interactuar de una forma más inmediata y sencilla. Desde entonces, Facebook, Instagram, Twitter y muchas otras, han mutado hasta convertirse en universos paralelos donde cohabitan millones de marcas, consumidores, influenciadores, celebridades y simples mortales como vos y yo, pero con un mismo interés en común: mostrar la mejor versión de uno mismo.

Cómo en todas las sociedades, acá no faltan los extremistas. Para ellos, un like es como una bocanada de oxígeno y su ego se infla como un globo de helio a medida que aumenta su número de seguidores. Aunque a simple vista parecen ser los más fuertes de la partida, lo cierto es que su sed de notoriedad los ha convertido en el grupo más vulnerable. Así lo demuestran episodios como el que protagonizó Kim Kardashian (a quien le quitaron sus costosas joyas en París luego de exhibirlas constantemente a sus fanáticos), y otras tres historias alucinantes que te compartimos a continuación. Una de ellas es tan increíble que Netflix y Hulu estrenaron el mes pasado un par de documentales para contar los pormenores de lo que muchos consideran “la estafa más grande del siglo”. ¿Tenés listas las pops?

The Greatest Party That Never Happened

El 28 de abril de 2017 fue la fecha elegida para la realización del Fyre Festival, el festival de música organizado por el joven empresario Billy MacFarland y el rapero Ja Rule. El evento prometía hacer ver a Coachella como un recital de escuela de bajo presupuesto gracias a su excéntrica localidad, sus invitados VIP y un derroche de lujo jamás visto.

En las 48 horas siguientes al anuncio, los 5.000 boletos que oscilaban entre 500 y 50.000 dólares, se agotaron. Casualmente, ese mismo tiempo fue el que tardó el evento en derrumbarse. Y es que el jueves previo a su inauguración, comenzaron a circular imágenes que evidenciaban que el paraíso prometido, era en realidad un infierno.

ESTAFAS REDES SOCIALES
Las “lujosas y privadas villas” del Fyre Festival.
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Los “cómodos baños con acabos de lujo” del Fyre Festival.
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Las “cajas de seguridad” para los objetos de valor en el Fyre Festival.

Seguidamente, surgieron los rumores de la cancelación del evento, noticia que fue confirmada 24 horas más tarde cuando la banda Blink-182 emitió un comunicado anunciando su retiro del festival porque las condiciones no estaban dadas para brindar un show de altura.

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El “desk” del concierge del Fyre Festival.
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Las “lujosas y privadas villas” del Fyre Festival.

En este punto, la noticia no había acaparado titulares aún, a pesar de que habían personas varadas en el aeropuerto de Gran Exuma (algunas requirieron atención médica) debido a que las autoridades, ante el colapso que supuso para la isla la llegada de miles de visitantes, prohibieron el aterrizaje de cualquier aeronave.

Pero todo dio un inesperado giro cuando apareció la foto de un triste sándwich de queso, tomate y lechuga que nada tenía que ver con el menú ofrecido, uno que incluía: auténtica cocina isleña, pescados y mariscos bahameños, sushi, y hasta asado de cerdo a cargo de reconocidos chefs.

ESTAFAS REDES SOCIALES
La icónica imagen que viralizó el fraude.

Nadie, ni siquiera los más expertos en social media, podían vaticinar que un sándwich tuviera más credibilidad que la cuenta de Twitter FyreFestivalFraud (que un mes antes del concierto advirtió con pruebas el desastre que se avecinaba), ni que su aparición provocaría que todos los medios posaran sus ojos sobre lo que estaba aconteciendo en Las Bahamas.

Casi dos años han pasado desde aquel caótico día, y luego de ocho demandas presentadas por distintos afectados dos asistentes de Carolina del Norte recibieron 5 millones de dólares en compensación, McFarlan tuvo que pagar 26 millones de dólares por fraude electrónico y además cumplir una condena de seis años de prisión en un instituto correccional de Nueva York.

Pero no todo acaba aquí, tras el estreno del documental en Netflix, un juez federal dictaminó que las modelos involucradas en la promoción del espectáculo podían ser llamadas a declarar en cualquier momento. A su vez, la dueña del restaurante encargado de alimentar a los asistentes ha recaudado casi 220.000 dólares a través de una campaña en gofundme (su meta era de U$123.000), luego de haber quedado en quiebra; y los menos escépticos, esperan el anuncio de la nueva fecha en la que se realizará el evento, según lo anunciado por los organizadores que prometieron “pases VIP gratuitos para el Fyre Festival de 2018 a todos los asistentes de esta primera edición fallida”.

Haters gonna hate

En agosto de 2018, Alexis Stone, una drag queen de Reino Unido que ha ganado fama vertiginosamente a nivel mundial por sus impresionantes transformaciones en distintas celebridades, anunció  a sus seguidores que pasaría por el bisturí para realizarse un extreme makeover.

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“No estoy contento con el exterior… Cada vez que me veo en un monitor, no me veo como yo. “Siempre me ha atraído una estética diferente. Es evidente que he tomado decisiones cosméticas que obviamente difieren de lo que el espectador promedio considera hermoso”, comentó. Y así, con un mensaje que no mostraba nada fuera de lo común pero que sirvió de prólogo para lo que se venía, dio inicio a uno de los experimentos sociales más impactantes y mejor logrado de la era digital en los últimos tiempos.

El 17 de octubre, publicó en su cuenta de Instagram @thealexisstone una imagen en la que se mostraba recién salido del quirófano. En las semanas siguientes se mantuvo alejado de las redes a causa de su “recuperación”, y finalmente, poco menos de un mes después, mostró su nuevo rostro. Uno con facciones muy prominentes y exageradas: nuevos párpados, labios, pómulos y mejillas. Lo que más sorprendió fue que a pesar de su caricaturesco aspecto, declaró que no se había sentido tan confiado y feliz en años. “¡Que alguien le acerque un espejo, por favor!”, exclamó el mundo al unísono.

De inmediato le comenzaron a llover comentarios de parte de quienes defendían que cada uno podía hacer con su cuerpo lo que le apetecía, pero que el cambio no había sido para mejor. Otros se atrevieron a compararlo con Jocelyn Wildenstein (la famosa “mujer gato”), y los más osados lo tildaron de feo, enfermo, monstruo y asqueroso. Hasta lo acusaron de haberse destrozado la cara. El feedback que recibió fue tan negativo, que su número de seguidores, que ya casi sumaba un millón, bajó rápidamente a 700.000. Pero esto no lo detuvo, en las semanas siguientes, dejó que la bola de nieve siguiera creciendo. Mostraba sin pena su nuevo aspecto, tanto en público como en privado, mientras distintos medios reseñaban de manera negativa su nuevo look.

Así continuó hasta el 1 de enero de 2019, fecha en la que subió un video en el que, literalmente, se arrancó la cara para mostrar que su nuevo aspecto no era más que maquillaje, prótesis y caretas de látex, y le confesó al mundo que todo se había tratado de una farsa que logró llevar a cabo durante los cinco meses previos de la mano del experto en maquillaje y efectos especiales, David Martí, un español que gracias a su talento ya ha ganado cinco premios Goya y un Oscar, este último por el film El Laberinto Del Fauno.

“Hay un estigma tan grande detrás de la cirugía plástica. Las personas tienen esta idea de que solo debes someterte a ella si es necesario según la opinión del resto. Usaba la máscara cuando salía de casa, iba al correo, a pagar facturas, de viaje, de compras…”, explicó en su perfil de Instagram, donde además mostró extractos de lo fue el proceso de transformación.

Indiscutiblemente, la espectacularidad del trabajo artístico es impresionante, pero conmueven más el engaño y la dura realidad que dejó en evidencia: que el odio y la falta de empatía están a la orden del día y a un click de distancia, que el cyberbullying al que se ven sometidos los usuarios de las redes sociales es un asunto real y más serio de lo que parece, que no existe el apoyo incondicional de quienes se hacen llamar tus “fanáticos” (esos que con el rabo entre las patas volvieron a sumarse a su comunidad este año), y lo más importante, que no debemos creer todo lo que vemos en la web. ¡Pequeña gran lección nos dejó!

Recientemente Stone anunció que está en conversiones con distintas plataformas para realizar un documental. Pero mientras se pone de acuerdo con el tío Netflix, podés ver el Making Off en su canal de YouTube.

Palessi

Otra que se aventuró a realizar un experimento social, a pesar del mal momento económico que atraviesa debiendo cerrar más de 800 tiendas en distintos países, fue la reconocida cadena de zapatos Payless, cuya mercancía es calificada por muchos como “barata y de baja calidad”.

Para probar que “los zapatos asequibles de Payless también están de moda”, cómo la gente se deja llevar por las apariencias y cómo el precio afecta la percepción que tenemos de la calidad (incluyendo la de los “influencers” que a la hora de hacer sus recomendaciones se jactan de ser los más expertos en marcas exclusivas y productos de lujo), el pasado mes de octubre trasformaron el local de un reconocido shopping de la ciudad de Los Ángeles en una elegante Pop-Up Store donde expusieron su mercancía “maquillada” y les pagaron a un grupo selecto de 100 influenciadores para que dijeran presente en su inauguración. Para hacerlo más real, también crearon una página web y una cuenta en Instagram que ya fue inhabilitada.

ESTAFAS REDES SOCIALES

Los diseños de Palessi se inspiraron  en un inexistente diseñador llamado Bruno Palassi.

Según los reportes de la marca, entre los asistentes hubo quienes llegaron a pagar hasta 640  dólares por un par de botas, lo que representó un margen de ganancia de 1,800%. En palabras de la directora de marketing, Sarah Aduch: “la campaña muestra la enorme discrepancia y apunta a recordar a los consumidores que aún somos un lugar relevante para comprar moda asequible”.

 

 

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#PalessiShoes Pop-Up store launching party 🎉 🥂 @palessi_shoes 👠#SantaMonicaPlaceMall

Una publicación compartida de @ lagirlcat el

Cabe mencionar que al finalizar el evento, a los fashionistas se les explicó que todo era un montaje, se les devolvió el dinero que habían gastado, y como premio consuelo se les obsequiaron los zapatos que habían comprado. Una compensación muy baja, la verdad, si consideramos que fueron ridiculizados y que su credibilidad quedó fracturada.

Con estas tres historias que representan solo la milésima parte de las farsas que habitan Internet, queda claro que las redes sociales tienen dos caras y que todos procuramos siempre mostrar nuestro mejor ángulo. Un buen aprendizaje es que siempre debemos poner en duda el contenido que consumimos online y que a la hora de aparentar lo que no somos, debemos saber que corremos el riesgo de quedar en evidencia. Pero la mayor lección, eso que queremos invitarte a reflexionar, es que la próxima vez que tu autoestima se vea afectada por creer que la vida de los demás es simplemente perfecta, recuerdes que el césped no siempre es más verde en el jardín de al lado.

Artículo por Laura Muñoz Carmona

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