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Balmain – Un llamado a la inclusión con modelos de realidad virtual

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Los límites entre realidad y ficción se siguen desdibujando cada vez más, y lo que allá por 2002 veíamos solo en películas de ciencia ficción, hoy forma parte indiscutida de nuestro presente. Hace unas semanas, el director de la casa francesa de moda Balmain, Oliver Routeing, presentó a tres nuevas adhesiones al #BalmianArmy, denominación con la que hace referencia a las modelos y personalidades que visten la marca. Ellas son Margot, Zhi y Shudo, tres modelos creadas con tecnología informática. Sí, la nueva era llegó hace un rato y la realidad virtual está aquí y ahora.

¿Recuerdan la película S1m0ne? Cuenta la historia de Viktor Taransky, el personaje de Al Pacino, que encarna a un director desesperado por encontrar un reemplazo para su obra cinematográfica cuando la actriz principal renuncia en medio de una rabieta. Taransky utiliza un programa de computadora para crear a la actriz perfecta y así nace Simone que sale a encantar a un público que comienza a sospechar si es real o no, ya que nunca la ven en persona.

Algo similar vivimos con Miquela Sousa o más conocida como Lil Miquela, la modelo, cantante e influencer en Instagram (¿podemos llamarla así?) creada por Trevor McFedries y Sara Decou, como un proyecto de arte digital. Miquela ha vestido increíbles y exclusivos looks de las marcas más reconocidas de alta costura como Alexander Wang, Alison Lou, Gucci, Loui Vuitton, y a diferencia de otras creaciones digitales, tiene una “voz”.

En sus posteos en redes vemos que se identifica con diferentes causas a las que apoya, lo que la hace un poco más “real”. Se la ha visto posar con personalidades como Diplo, Molly Soda y Niel Rogers, entre otras, además de haber sido entrevistada por medios como Vogue, Refinery29, The Guardian, Bussines of Fashion y BBC. Pero su perfecta apariencia despertó curiosidad y finalmente fue revelada su naturaleza.

Según las declaraciones de Oliver Routeing, para crear a Margot y Zhi trabajó en conjunto con el fotógrafo profesional Cameron-James Wiliam y se basó en la música de Michael Jackson, David Bowie, Tina Turner y Prince, quienes alteraron la industria musical en su propia forma. Margot representa a la chica francesa de los sueños del diseñador con ese no sé qué bien representativo de la belleza parisina, y Zhi está alineada a la belleza asiática con un toque Rock n´Roll en el cabello que está inspirado en Bowie. Estas supermodelos representan la belleza, individualidad y confianza que tiene la mujer Balmain.

MARGOT
ZHI

Por otro lado, Shudo es de Cameron-James Wiliam y la hemos visto trabajando para la marca de cosmética Fenty Beauty, creada por Rhianna. Probablemente, allí fue donde se volvió famosa la creación del fotógrafo autodidacta de 28 años a través de programas de diseño 3D que siguió con la guia de videotutoriales. Si bien en un principio el proyecto buscaba transmitir mensajes de inclusión, empoderamiento y antirracismo, acabó siendo muy criticado por el hecho de haber inventado una modelo negra en lugar de utilizar una real. “Mucho de lo que vemos en los medios intenta ser menos real con filtros y maquillaje. Shudo viene en la dirección opuesta, es una fantasía intentando entrar en la realidad y tengo planes para ayudarle a hacerlo” declaró a los medios el creador de semejante belleza.

Shudo

Oliver Routeing, uno de los pocos diseñadores afrodescendientes que llegó a dirigir una Fashion House, ha luchado incansablemente para llevar la inclusividad al mundo de la moda, creando colecciones para personalidades como Beyoncé y su inolvidable atuendo para su performance en el festival Coachella. De la misma forma, el pasado mayo vimos a la actriz Aissa Maiga, amiga del diseñador, y su grupo de mujeres sobre quienes trataba el documental “Ser negra no es mi profesión”, vestir impresionantemente por este diseñador, quien se sumó rápida y felizmente a la petición de su amiga, de vestir a todo el grupo para la alfombra de Cannes. Además, viste a una diversidad de cuerpos y géneros como las Heidis, las Kardashian y hasta Justin Bieber. Este diseñador con una fuerte historia de vida atrás -fue criado en un orfanato y no conoció a sus verdaderos padres- supo capitalizar su experiencia y refleja esa búsqueda interna de sus orígenes en su trabajo y en sus ganas de generar inclusión en el mundo de la moda. Al menos esas eran sus intenciones al crear a este nuevo ejército de modelos digitales en sus declaraciones: “diferentes tipos de bellezas, cuerpos, edades y géneros. Este es el comienzo de lo que significa presentar diversidad en el mundo”.

 

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Pero, ¿qué repercusiones reales traerá esto a la sociedad y a la industria de la moda? Al usar modelos tecnológicas pretende ser inclusivo pero él mismo reconoció que son creaciones perfectas y esa era su búsqueda final. Ahora bien, ¿hay inclusión en la perfección? El ser humano no es perfecto, podríamos decir lo contrario, es hermosamente imperfecto, aunque por años hemos estado tras la búsqueda de lo que se ha determinado como el estándar de belleza. ¿Cómo pueden las mujeres que antes si bien no se identificaban con la elite de modelos, al menos las admiraban por sus personalidades y estilos, ahora añorar una belleza que ni siquiera es real? ¿Y qué sentirán las modelos al ver que su trabajo es reemplazado por perfectas creaciones robóticas como si ya no tuviesen demasiada presión sobre sus cuerpos y mentes para ahora enfrentarse finalmente a la realidad virtual? Algo es seguro, estas nuevas creaciones no deben preocuparse por salarios dignos e igualitarios, o por acoso laboral.

 

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Lo más interesante es quizá el mensaje que Balmain está enviando como marca al usar una creación tecnológica: las prendas ya no son vestidas y modeladas por seres humanos, con quienes ya se generaban conflictos a la hora de identificarnos con su belleza, pero de alguna forma, podíamos admirar su trabajo como modelo y su persona. Ahora podemos ver campañas y no saber si esa modelo que me está mostrando el conjunto que voy a querer usar la próxima temporada, es realmente humana o no. ¿Ya ni siquiera los humanos somos dignos de usar sus diseños?

La tecnología no es mala y gracias a ella se pueden hacer grandes cosas. El propio Oliver Rousteing utilizó realidad virtual para desarrollar toda su nueva colección en la que la luz atraviesa el caos de la caja negra que es su mente. Incluso, en la experiencia de compra puede ser muy interesante. Un atractivo visual como el que vimos en la pasarela de Philipp Plein en la semana de la moda de NY cuando presentó su colección Otoño-Invierno 18´ en un galpón de Brooklyn al que convirtió en un nuevo universo. Y la joya del evento, la nave espacial que descendió en el centro de la pasarela y de la que salió Irina Shayk. O como en la presentación de Dolce y Gabbana en Milán el febrero pasado, cuando su colección de bolsos Devotion, fue presentada por más de una docena de Drones que sobrevolaban la pasarela y a los que luego, se le unieron las modelos de carne y hueso.

Que el joven diseñador a cargo de la casa Balmain es un rupturista, no hay dudas, pero muy pocos habrán imaginado su capacidad para quebrar los cánones de la industria fashion. La meta es noble y el gran fin es llevar la diversidad a las entrañas del mundo de la moda. Lo que algunos cuestionan es el medio: usar modelos que siquiera son reales. ¿Ustedes qué piensan?

Artículo por Karen Fabregat

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