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Estar soltera- una reflexión acerca del amor y las relaciones hoy

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Hablar de amor y de relaciones en la actualidad es terreno resbaladizo. Hay quienes dicen que el amor ya no existe. Otros dicen que, en realidad, nunca existió. Algunos declaran que es cuestión de tiempo hasta encontrar nuestra alma gemela, y que una vez que lo hagamos, seremos felices y comeremos perdices por siempre. En medio de este mambo amoroso, el casamiento, la monogamia, y el amor libre surgen como temas candentes en los últimos tiempos. Y si de tiempo hablamos, además, están los que argumentan ¿quién tiene tiempo hoy en día para tener una relación?

Emma Watson, nuestra adorada actriz, se volvió polémica hace poco cuando declaró en una nota para Vogue UK, que llegando a los treinta años está muy feliz y contenta de estar soltera. Y aclaró que, más que decir que está soltera, prefiere decir que está en una relación consigo misma. En realidad, esta declaración no es tan sorpresiva considerando quién le da voz. Emma Watson ha destacado por mostrarse siempre como una mujer independiente, feminista, y luchadora por los derechos y libertades de las mujeres. Y, al fin y al cabo, la libertad de estar feliz sin la necesidad de estar en pareja para ello es un derecho femenino adquirido muy recientemente (y, me atrevería a decir, aún no por completo). Entonces, no es de extrañar que llegados a 2020, una mujer exitosa y luchadora salga a decir tranquilamente algo así. Lo que sí es de extrañar es que aún nos sorprenda tanto.

La realidad demuestra que la cantidad de personas que deciden seguir el camino de la independencia emocional crece constantemente. Quizás tenga que ver con el deseo de explorar un mundo que se nos presenta cada vez más enorme, multifacético, posible, y vertiginoso. Como mujeres, en nuestra aún bastante reciente conquista de libertades y derechos, el deseo de hacer las cosas por nuestra cuenta, y el saber que efectivamente podemos hacerlo, se nos presenta como un atractivo difícil de rechazar. Es cierto que la presión social de estar en pareja aún puede existir en algunos círculos; después de todo, durante siglos, y especialmente hacia el universo femenino, la sociedad nos hizo creer que somos personas más valiosas si nos casamos y conformamos una familia. Aún hoy en día, en las redes sociales, películas, e historias de cualquier tipo, la pareja feliz es siempre #goals. Sin embargo, nos hemos empezado a dar cuenta de que esa aspiración no es del todo real y tampoco necesaria para constituirnos como personas exitosas y felices (¡no necesitamos nuestra media naranja para estar completos, y el/ la príncipe/ princesa azul no existe!), y cada vez más personas están declarando estar felizmente solteras y orgullosas de encontrar consuelo en dedicarse a su propia vida. Otras se han vuelto nuestras prioridades en la actualidad. Para la generación millenial, una relación puede ser un ancla que, con todo lo que el mundo nos ofrece, no deseamos tener.

Esto ya lo sabía Louisa May Alcott, la autora de la novela del momento, Mujercitas, que con la nueva adaptación al cine hecha por Greta Gerwig ha puesto el debate del amor, el casamiento como arreglo económico, y las relaciones sentimentales de nuevo sobre el tapete. Louisa May Alcott le comentó en una carta a una amiga que niñas de todo el mundo le escribían, tras publicado el primer tomo de su historia, preguntándole con quiénes se casarían las chicas de su historia, “como si ese fuera el único fin y objetivo de la vida de una mujer”. Esa propia visión de la autora, opuesta a la tradicional de la época, se ve reflejada en su personaje principal, Jo, quién constantemente se niega a casarse, afirmando que “las mujeres tienen mentes y tienen almas, además de corazones, y tienen ambición y talento, además de belleza. Estoy tan harta de que la gente diga que el amor es para lo que una mujer es adecuada. ¡Estoy harta de eso!”

Porque, lo cierto, es que su ambición de libertad es para Jo mucho más grande que su deseo de casarse. Y eso no significa, aun así, que no crea en la compañía de otros y en el amor; sólo cree que eso no es lo único ni lo que debería ser determinante en nuestras vidas.  Y la propia Emma Watson, que es parte del elenco de esta reciente adaptación al cine, encarna con su papel al personaje opuesto, a la hermana que, justamente por amor, decide casarse y dedicarse a su esposo y a ser madre. Y, sin embargo, dice Watson: eso es realmente, para mí, de lo que se trata el feminismo, de tener la libertad de tomar una decisión”. Cada uno experimenta la libertad de manera distinta; ya sea eligiendo estar en pareja, ya sea estando soltera.

Sin embargo, estar soltera tampoco significa estar sola. Están los amigos, la familia, los millones de conocidos que tenemos en todas partes (reales o virtuales), y están las redes sociales. Más específicamente, está Tinder, cuestión que antes no estaba. Y aunque es verdad que no todas nos sentimos tan cómodas eligiendo compañía al azar de un catálogo virtual, y que las redes sociales pueden también tener el efecto de hacernos sentir más solos, cada vez es más posible encontrar refugio en citas casuales y amores esporádicos, y muchas personas prefieren eso antes que las relaciones permanentes, mucho más demandantes. La sociedad de la inmediatez y la tecnología nos han predispuesto y también ayudado a ello. Y, sin dudas, el hecho de que cada vez tengamos la posibilidad de vivir una sexualidad más libre (en términos sociales), donde las relaciones casuales, la masturbación, o el placer no se limiten a la pareja o a algo prohibido, contribuye a que la necesidad de encontrar esa compañía ideal y permanente no parezca tan aguda. La prueba está, justamente, en el éxito de Tinder, en el éxito de los coaches sexuales que nos ofrecen programas para disfrutar la sexualidad más allá de una pareja, en la diversidad de ofertas de juguetes sexuales para auto-satisfacernos, y mucho más.

Esta oleada de self – care/ self – love que se ha vuelto tan popular últimamente seguro ha dejado su marca también en todo esto. Al fin y al cabo, estamos descubriendo que nuestra relación con nosotros mismos es más importante que cualquier otra, y que cuidarla, nutrirla, y valorarla ya de por sí implica tiempo, esfuerzo y sacrificios (como cualquier otra relación); pero también, una profunda satisfacción y una real libertad.

La cuestión es explorar y entender qué es lo que queremos, precisamos, y priorizamos en cada etapa de nuestra vida, y aprender a disfrutarlo en nuestros propios términos, sin la necesidad de validación de nadie más. Como dijo Emma Watson, se puede estar soltero y feliz estando en una relación con uno mismo. Y esto, sin dudas, también es amor.

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