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Contradicciones de una tendencia “saludable”

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Mucho se habla y se escribe sobre gastronomía saludable: programas de tv, libros, marcas y profesionales nos invitan a cambiar hábitos alimenticios con el fin de tener una mejor calidad de vida. Yo personalmente, y luego de haber experimentado varios estilos de alimentación, creo que nuestra sociedad está en una etapa confusa y en una dirección equivocada en cuanto a estas temáticas. Es más, diría que nos encontramos en una etapa de trastornos alimenticios encubiertos, donde la gente descarga frustraciones de otro tipo.

En esta ocasión, me gustaría analizar los cuatro alimentos que hoy por hoy son rechazados por el mainstream “saludable”: la harina de trigo, la leche, la carne y el azúcar.

La harina de trigo y el pan han sido alimentos base de las dietas europeas por miles de años. Los sistemas digestivos evolucionan de diversas formas según cada región, y esto es lo que han comido los antepasados de muchos uruguayos. Es claro que las dietas sin gluten o celíacas, son un gran negocio, basta con ver cómo un producto vale mucho más cuando tiene un sello que indica que no contiene gluten. Pero el pan es un alimento que contiene carbohidratos y proteínas, icónico para algunas religiones.

En cuanto a la leche, es uno de los alimentos más demonizados en esta época, aunque sería lógico pensar que como mamíferos juega un rol fundamental en nuestra alimentación. De hecho, el ser humano ha evolucionado intelectualmente al utilizar la leche de otras especies para obtener sus beneficios durante más tiempo. Hoy en día, llamamos leche al producto de elementos que nada que ver con ella como las almendras, las nueces y el coco.

Para la carne los argumentos son más diversos y complejos. Los motivos para no consumirla pueden ser la compasión por animales, o simplemente cuestiones digestivas. Mi argumento es que debemos consumir los alimentos disponibles en nuestro entorno, y capitalizar aquellos propios de determinados suelos y climas. ¿Es más saludable para un esquimal comer palta que pescado? No lo creo… En cuanto al argumento “pro-animal”, creo que está mal entendido. ¿Debemos juzgar a un león que ataca una cebra? El primer yama del yoga es “ahimsa” o “no-violencia”, y si nos privamos de consumir nutrientes que necesitamos, estamos ejerciendo violencia contra nosotros mismos.

Por último, el azúcar también despierta polémica. Es un alimento que está presente en vegetales, y básicamente es un carbohidrato. Hemos pasado por distintos comportamientos, desde eliminarlo completamente hasta excedernos al consumir bebidas del tipo de Coca-Cola. La ciencia dice que estamos diseñados biológicamente para que nos atraiga el azúcar, y por eso nos gusta tanto. Otros científicos, dicen que es necesaria para el cerebro. Obviamente, es un alimento muy potente con muchas calorías, por lo que debemos consumirlo con cuidado, buscando buenas fuentes y alternativas como la miel.

Dicho esto, creo que debemos relajarnos un poco respecto a estos temas y buscar la mejor calidad de los alimentos que consumimos, así como controlar la cantidad y la actitud que tomamos ante cada comida del día. Con esta receta, te invito a preparar un pan de centeno danés para poner en práctica estas consignas:

Ingredientes

2 tazas de agua tibia

2 cucharitas de levadura seca

2 cucharitas de azúcar

2,5 tazas de harina de centeno

0,75 tazas de harina

1,75 tazas de granos de centeno

cebada o avena partidos

0,75 tazas de granos de centeno

cebada o avena enteros

1,25 tazas de semillas de lino

1,25 tazas de semillas de girasol

3 cucharitas de sal

1 taza de cerveza

1 taza de crema de leche

Avena arrollada para decorar

Procedimiento

Mezclar en un bowl pequeño los primeros tres ingredientes y esperar unos minutos hasta que haga espuma. En otro bowl, mezclar todos los ingredientes secos. Agregar la levadura, cerveza y crema de leche a los ingredientes secos y mezclar. Dejar leudar dos días en un recipiente no metálico, a temperatura ambiente no más de 24 grados. Llenar el molde de pan, espolvorear con avena arrollada y hornear.

Artículo por Federico Aldabe/Oslo Brunch

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