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#FlurPicks –  Cuatro tips para extender el ciclo de vida de nuestra ropa

en Lifestyle/Moda/Tendencias

A veces las ganas de comprar una prenda nueva parecen irresistibles. La contínua oferta de novedosas tendencias nos hace sentir constantemente que nuestro guardarropas está fuera de moda (incluso cuando nos hayamos comprado algo hace apenas unos días), y los precios accesibles nos incitan a acumular fast fashion que poco usamos y rápido descartamos de nuestro radar de piezas favoritas.

Pero, ¿sabías que cada prenda que adquirimos y la forma en que la cuidamos tienen un increíble impacto en nuestro planeta? ¿Sos consciente de que la relación que generes con tu guardarropa puede no sólo ahorrarte plata (¡y espacio!), sino también ayudar a cuidar el ambiente? Porque estar informados para elegir, cuidar, y querer nuestras prendas es LA tendencia, acá te dejamos algunos tips sobre cómo y por qué extender el ciclo de vida de tu ropa.

Elegir bien a la hora de comprar

Muy seguido compramos ropa por impulso, porque nos pareció linda y estaba de oferta, porque la publicidad nos los insinuó o porque el descuento nos convenció. Pero no tan seguido nos paramos a pensar si realmente precisamos esa prenda, cuántas veces la podremos llegar a utilizar y si vale la pena adquirirla.

La organización internacional Greenpeace sostiene que la producción de un sólo par de pantalones  de jean implica 7.000 litros de agua, y por año, se producen 2 billones de estos pantalones. Por su parte, la producción de una remera de algodón básica implica 2.700 litros de agua, lo que equivale a la cantidad de agua que una persona promedio toma en 900 días. Cada año, se producen 80 billones de prendas de ropa, y 3 de cada 4 de ellas terminan en vertederos o quemadas sin llegar nunca a ser vendidas. Frente a estos datos, cabe preguntarnos si realmente queremos o precisamos una prenda cuando estamos a punto de comprarla, o si la vamos a usar menos de 5 veces y dejarla olvidada en el placard, sin considerar los recursos invertidos que hay detrás de cada una de estas piezas.

La clave para asegurarnos que estamos realizando una compra que vale la pena es cuestionarnos ¿en qué ocasiones podría usar esto? ¿Con qué otras prendas de mi guardarropa podría combinarlo? ¿Realmente me queda bien, me gusta y me siento cómoda? ¿Es mi estilo, o aunque me gusta sé que en realidad no lo voy a usar porque no me convence del todo? Lo mejor para comprar ropa es conocernos a nosotras mismas. Saber el tipo de prenda que solemos elegir cuando nos vestimos, los cortes que nos quedan más cómodos, los colores que preferimos, el tipo de material que preferimos llevar, en fin, conocer nuestro estilo, nos permite tener la certeza de que estamos eligiendo prendas que vamos a querer usar, cuidar, y volver a usar una y otra vez.

Adquirir prendas que realmente nos conquisten hace que podamos generar un vínculo con ellas que trascienda el tiempo.

Y no debemos olvidar que otro elemento que cabe considerar a la hora de comprar es la calidad de las prendas. Adquiriendo artículos de buena calidad, nos aseguramos que van a durar mucho tiempo, y que cuidadas como se deben, nos van a poder acompañar a nosotros –o a otros- por varias temporadas. Las prendas de mala calidad por lo general están hechas con materiales más contaminantes y fabricadas mediante procesos que las vuelven más propensas a romperse fácilmente, por lo que no durarán mucho y en poco tiempo ya tendremos que descartarlas. Al momento de elegir una prenda, inspeccioná su composición, fíjate cómo se siente al tacto, cómo son sus terminaciones, mirá todos los detalles y evaluá si vale la pena o si es un fail seguro.

Lavar, secar, y guardar de forma consciente

La mejor manera de que nuestras prendas conserven un buen estado para que las queramos volver a usar un montón de veces es aprender a cuidarlas bien. Todas están compuestas de diferentes fibras y teñidas de diversas maneras, y cada una requiere un cuidado especial. Por eso es importante leer las etiquetas de cuidado que nos dan toda la información necesaria para no dañar nuestra ropa. Pero, además, ¿estás al tanto de que el mayor impacto ambiental que la ropa genera en el planeta no ocurre cuando ésta es creada, sino en nuestros hogares de acuerdo a la forma en que la tratamos?

 

Por lo general, usamos la ropa una vez, la tiramos al lavarropas y nos olvidamos, pero lavarla muy seguido y sin los cuidados necesarios implica desgastar las fibras innecesariamente, y además, desperdiciar un montón de energía, jabón y agua. Se estima que como mínimo un jean tiene la capacidad de resistir 10 usos antes de ser lavado, una remera al menos 3, y un abrigo varios meses. Salvo que la ropa esté manchada o huela mal, lo cierto es que ¡no hace falta lavarla tanto! Alcanza con rociarla con algún antibacterial. Pero si considerás que es necesario hacerlo, hay algunas reglas de oro que conviene no olvidar:

– A la hora de lavar, separar las prendas claras de las oscuras para que las primeras no corran riesgo de mancharse.

Si la prenda es muy delicada, mejor lavarla a mano para impedir que las sacudidas violentas del lavarropas puedan arruinarla.

– Si vas a lavar en lavarropas, dar vueltas las prendas del revés para evitar que se formen esas pelotitas tan molestas llamadas peeling.

– Al momento de secar, hacerlo en lo posible al aire libre y del revés, de modo que la luz solar no dañe el color.

– Si vas a planchar, que sea a la temperatura adecuada que dice la etiqueta, sino es muy probable que puedas quemar las prendas. Podés colocar una toalla o sábana por arriba para asegurarte de que no suceda.

– Al momento de guardar, lo mejor es hacerlo colgando o doblando las prendas por las costuras para preservar su forma, y sin sobrellenar el placard. Es importante que haya suficiente espacio para que circule el aire de manera que las prendas puedan respirar.

Reparar y modificar

Por culpa de la comodidad del fast fashion, hoy en día desechamos nuestras prendas sin darles una segunda oportunidad. Sin embargo, mucha de la ropa que a veces descartamos porque se descosió o porque ya no está tan de moda podríamos seguirla usando con un poco de esfuerzo. El upcycling nos permite ajustar, transformar, e incluso crear prendas nuevas a partir de las anteriores de manera simple y con resultados únicos y exclusivos. Teñí, decolorá, remendá, deshilachá, agregá patchworks, cosele botones, cortale el largo o sacale las mangas…

Hay miles de maneras de modificar nuestras prendas sin necesidad de invertir en nuevas, prolongando la vida de las que ya tenemos. En Youtube, Pinterest e Instagram podés encontrar toda la inspiración necesaria para ello. ¡Vas a ver que el vínculo que generarás con una prenda que arregles vos misma va a hacer que la quieras usar mucho más! Y también va a evitar que tanta ropa termine en la basura innecesariamente.

Intercambiar, regalar, vender, donar

Al final, por mucho que intentemos usar toda la ropa que tenemos, siempre hay algo que queremos y debemos descartar. Tener demasiado sólo contribuye a que el vínculo con nuestro guardarropa sea caótico y nos dificulte cuidar con amor y efectividad las prendas que sí usamos. Sin embargo, esto no significa que sea hora de tirar las prendas indeseadas a la basura. Que nosotros no las queramos no significa que otros no las puedan aprovechar. Hay varias opciones que nos permiten extender su ciclo de vida para que otras personas las usen.

Feria Revolver

Por ejemplo, si se trata de una prenda en buen estado y que querés mucho pero ya no va contigo, probá intercambiarla con alguna amiga o familiar a la que le quede, así ambas partes ganan una prenda nueva sin gastar un peso, y sabés que va a estar en buenas manos. También, por suerte, cada vez están más de moda las tiendas second hand como Retroka, Recicla, o la feria Revolver, que permiten vender las piezas que ya no queremos más y están en buen estado, para que otros las continúen utilizando. Y si la prenda no está en las mejores condiciones o preferís regalarla, podés hacerlo a alguien que sepas que lo necesita o a diferentes organizaciones que aceptan donaciones. No cuesta nada y seguro le estás haciendo un favor a alguien. Y así contribuimos, al menos por un tiempo, a que esas prendas sigan en circulación y no se estanquen en vertederos.

Prestarle un poco de atención a nuestra ropa es importante. Por mucho que el fast fashion nos haga pensar que la ropa es descartable, lo cierto es que nada de aquello de lo que nos deshacemos simplemente desaparece, y que lo que ya tenemos posee un valor simbólico y emocional mucho mayor que lo que está colgando en la vidriera. Aprender a cuidar, respetar, valorar, y dar una nueva vida a nuestras prendas vale la pena por nosotros y por el planeta. Como decía la gran Vivienne Westwood: “Compra menos, elige bien, hazlo durar”.

Artículo por Sofía Dinello

*Por si te interesa tener más info al respecto, podés encontrar artículos sobre cómo cuidar fibras y prendas específicas, quitar manchas, ideas de upcycling, y toda clase de tips en www.loveyourclothes.org.uk.

 

 

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