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Feng Shui: cómo mejorar los espacios del hogar para limpiar nuestra energía

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¿Alguna vez te pusiste a pensar en cómo los lugares que habitamos afectan nuestra vida? Pasamos al menos ocho horas en nuestra habitación mientras dormimos cada día, y es posible asegurar que el estado de la misma impacta profundamente en nuestro bienestar. Lo mismo aplica para el resto de los espacios que ocupamos a diario. Entender cómo los ambientes, los objetos y la disposición puede afectarnos negativa o positivamente es una herramienta súper útil para ayudarnos a cambiar la energía, lograr estabilidad y colocarnos en el camino de manifestar eso que tanto deseamos. Para ello, te traemos algunos tips de Feng Shui a tener en cuenta para sacudir esa energía estancada y hacer de tu casa un armonioso hogar.

El Feng Shui es un antiguo sistema de conocimiento chino que basado en fuerzas del universo, busca armonizar los elementos de un entorno de manera que el chi o energía vital pueda fluir libremente por él y quienes lo habitan. De hecho, las palabras feng shui provienen del chino y se traducen respectivamente en viento y agua, pues se dice que la energía chi se dispersa cuando viaja a través del primero y termina al encuentro de la segunda. Si este flujo de la energía termina en el agua que contiene el cuerpo, entonces esa energía se queda en nuestro ser y trae salud y felicidad. 

Por lo tanto, el feng shui no es simplemente una forma de organizar nuestra casa para que esté ordenada y se vea bien, sino que implica conectar con los espacios y actuar en ellos de forma consciente e intencional acorde a nuestros objetivos de vida, para crear ese flujo de energía positiva que nos ayude a mejorar. Por supuesto, como todos tenemos objetivos diferentes y hay mucho en nuestros hogares que no es tan fácil modificar, lo que podamos aplicar del feng shui variará de persona a persona. Sin embargo, hay algunos lineamientos básicos que todos podemos tener cuenta y aquí van:

1. Iluminá

La luz simboliza la fuerza de vida. Los espacios oscuros pueden bajar nuestra energía, deprimirnos, confundirnos, pero la luz, en cambio, eleva y aligera nuestro humor y espíritu. Siempre lo mejor es la luz natural, por eso cada vez que puedas aprovechá a abrir ventanas y dejá el sol entrar. En momentos de desconcierto, también es bueno prender algunas velas o luces con la intención de aclarar el panorama.

2. Prestá atención a las puertas

Las puertas son súper importantes en el feng shui porque son los portales por donde ingresa la energía. Sobre todo la puerta principal del hogar debe estar limpia y bien iluminada, invitando a entrar. Por este mismo motivo, ciertos objetos como la cama o el escritorio es mejor colocarlos de frente a las puertas (siempre evitando bloquearlas), para que podamos mirar hacia ellas. De esta forma estaremos en una posición de “mando”, seguros de poder ver lo que ingresa. Un truco para poder poner en práctica esto si no es posible mover de lugar la cama o el escritorio es utilizar espejos, de forma que aunque estemos de espaldas podamos observar atrás nuestro. Ello nos ayudará a sentir seguridad, y por lo tanto, a estar más presentes en la tarea que estemos realizando.

3. Evitá guardar objetos innecesarios o rotos

Al tener los espacios llenos de cosas, ya sea el placard, la biblioteca o el escritorio, damos el mensaje de que estamos completos y no precisamos nada más. El acumulamiento de objetos estanca la circulación de la energía vital, por lo que también nos estancamos nosotros. Deshacernos de cosas innecesarias nos hará estar más ligeros y puede darnos el espacio para también liberarnos de peso extra o situaciones que nos aplastan. Y sobre todo, ¡nada de guardar objetos rotos! Estos simbolizan esos obstáculos que nos retienen y no nos permiten avanzar. Es necesario confrontar tales situaciones arreglándolos o agradeciendo lo que alguna vez nos dieron y deshaciéndonos de ellos definitivamente para recibir nuevas oportunidades. Pro tip: de acuerdo al feng shui, también es mala idea acumular elementos debajo de la cama, pues interrumpen la circulación del aire a nuestro alrededor evitando que podamos descansar bien. ¡Así que no vale esconder nada ahí!

4. Sé consciente del poder de los colores

El uso del color en el feng shui se relaciona con cinco elementos que se encuentran en la naturaleza: tierra, agua, metal, madera, y fuego, los cuales se usan para atraer energía y crear equilibrio. Los colores asociados al elemento tierra incluyen los amarillos pasteles, marfiles y beige, y aportan estabilidad y suave calidez; los grises, blancos y colores metálicos se asocian al elemento metal, y son los que aportan claridad y precisión; los colores asociados al agua, como el azul oscuro o el negro invocan sabiduría, calma y fluidez; el rojo, naranja y amarillo fuerte se asocian al fuego, elemento de la pasión y energía alta; y por último, el verde y marrón se relacionan a la madera, elemento de crecimiento, vitalidad y nuevos comienzos. Es importante, a la hora de elegir los colores de nuestro hogar, crear un balance de estos elementos, y si se quiere reforzar alguna de estas cualidades, atraerla incorporando no sólo pintura sino también elementos decorativos o muebles que contribuyan a ello. Sin embargo, hay que recordar que los colores intensos tienen un impacto más profundo que los más claros o suaves, por lo que es importante buscar un equilibrio proporcional para no abrumarnos.

5. Dejá entrar la naturaleza

No hay nada como la naturaleza para sentirnos más conectados, arraigados, y en paz. Dejar que entre luz natural, incorporar plantas de interior que ayuden a purificar el aire, adornar con rocas, cristales o materiales nobles, utilizar aceites de aromas naturales para perfumar, todo ello contribuye a nuestra relajación y a sentirnos seguros y firmes en el presente. ¡Un hogar con más naturaleza es un hogar menos estresante y más energizante!

6. Reclamá y agradecé tus espacios

Cuando hablamos de reclamar, nos referimos a la importancia de hacerse cargo de cada decisión que hagamos sobre nuestro lugar. Para estar en paz con el lugar que habitamos, para encontrar en él la belleza y el refugio que nos aumenten la vitalidad, es necesario tomarse el tiempo de observar, cuestionarnos y modificar lo que creamos necesario modificar. ¿Realmente me gusta este cuadro? ¿Me siento a gusto con este color?  ¿Me dan ganas de utilizar éste espacio? ¿Cómo podría reordenar éste lugar para poder aprovecharlo mejor? ¡Esto es lo que lo vuelve divertido y personal! La vida imita nuestros hogares, y buscando la manera de sentirnos cómodos en éstos, aprendemos mucho sobre nosotros mismos también. Y cuanto más cómodos podamos estar en esos espacios, más ganas tendremos de agradecer y más energía positiva generaremos, la cual se reflejará con claridad en cada área de nuestra vida.

Estas son solo algunas de las tantas cosas que podés hacer para modificar la energía de tus espacios y ayudar a transformar tu forma de encarar la vida. Lo bueno es que son consejos muy simples y que, una vez que empezás, ¡se vuelve muy fácil seguirlos porque terminan siendo realmente intuitivos! El feng shui no es algo estático, sino que va cambiando a medida que lo hacemos nosotros, nuestras necesidades y deseos. Se trata de prestar atención y hacer las cosas con intención, y así obtendremos como resultado lo que estamos buscando.

Artículo por Sofía Dinello

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