
Soy de una pequeña ciudad llamada Hollister en California, alrededor una hora al sur de San Francisco. Odié crecer ahí porque no había nada para hacer salvo meterse en problemas, pero ahora amo volver. Tengo la comunidad rural/agrícola y la playa ahí nomás. Me pongo nostálgica cada vez que voy.
Bueno, fue un largo recorrido, me mudé mucho hasta que descubrí donde quería estar realmente.
Parte 1: California. Me fui de Hollister una vez que terminé mi educación general/licenciatura en arte. Viví en San Francisco por un verano, tratando de encontrarme a mí misma en la escuela de arte. Después me fui a Hollywood, Los ángeles y empecé la universidad concentrándome en la moda como carrera.
Parte 2: Seattle, Washington. Fue una extraña decisión; tuve una gran pérdida estando ahí y terminé viviendo una vida solitaria, tratando de descubrir quién era mientras seguía yendo a la universidad de moda. Fue entonces que decidí vender todo lo que tenía y mudarme a Londres en busca de una vida nueva, diferente a la que tenía antes.
Parte 3: Londres, Reino Unido. Fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Fui a una universidad increíble y obtuve mi título de Diseño de moda y Fotografía. Tuve empleos extraordinarios, trabajé para la corsetería Blue Poppy y también como peletera para Bill Amberg. Decidí regresar a la universidad en el London College of Fashion por un postgrado. Fue en Londres que me realicé como persona, artista y conocí al amor de mi vida. En ese momento decidimos irnos a España.
Parte 4: Barcelona, España. Duró muy poco, Diego vivió ahí unos meses y yo sólo uno. Simplemente no teníamos mucho en común con la ciudad. Así que lo cambiamos todo para volver a su hogar, Uruguay.
Parte 5: Montevideo, Uruguay. En marzo del 2010 nos mudamos a Uruguay con sólo un par de valijas y un contenedor que llegaba en 6 meses. Fue una de las mudanzas/transiciones más difíciles que hemos tenido. Nos llevó mucho tiempo e incesante trabajo duro llegar a donde estamos hoy. Y ahora, acá estamos!
Como fragmentos de sueños y pesadillas...
Bueno, polaroids en general desde que era chica. Mi familia siempre tuvo las cámaras polaroid en la vuelta, especialmente mi abuelo que no soportaba usar otra cosa que su caja mágica instantánea. La fotografía fue algo que hice durante toda mi adolescencia con una Minolta 35 mm de mi padre. Las polaroid, como expresión artística, cobraron vida una vez que me mudé a Londres 6 años atrás. La ciudad fue tan inspiradora, que volví a mi infancia y a experimentar con la caja mágica instantánea en todas sus formas. Conocer otras amigas que son fotógrafas de polaroids, me ayudó dándome empuje para tomar el arte de manera seria y a nivel profesional
El aspecto obvio de ver la imagen revelarse ante tus ojos instantáneamente. De la fotografía de rollo en general me gusta lo tangibile de la foto; ya sea una polaroid, un negativo, un 35 o sostener una foto en formato mediano. Con polaroid he descubierto que puedo captar un poco más de un mundo de ensueño, como si estuviera tomando fragmentos de sueños que tuve. Es una forma de fotografía que no es muy accesible, por lo que en ese sentido la hace mucho más especial para mí. Pero más que nada valoro las imperfecciones de las imágenes polaroid. Todos los rollos que uso ahora están vencidos y los resultados inesperados que estos traen es lo que más me entusiasma.
En cuanto a ambientes, simplemente sentirme cómoda e inspirada para tomar la foto; al final, si la inspiración está ahí, todo lo demás irá tan bien o mal como deba ir. La mayoría de las veces el ambiente no se puede controlar, por lo que podría decir que tengo que trabajar en un estado de ánimo diferente a este y evitarlo.
Un día con el sol saliendo de a ratos, mi canción favorita en mi cabeza, compañía inspiradora y, por supuesto, con un arsenal de cámaras en mi bolso; siempre ayuda.
Sí, en este momento trabajo en la moda a diario con un montón de proyectos diferentes. Tengo dos líneas de ropa, primero está Chaos una colección que tengo con mi novio Diego Saralegui de ropa modernizada e inspirada en el punk y el rock. Toda la ropa y los materiales son importados de California y Londres. Luego está mi colección "Amor de Cuero", ropa inspirada en lo vintage y el arte, y accesorios de cuero y telas de Londres. Recientemente abrí un taller con estas dos líneas junto a Valentina De Llano, de Acevedo; y otra gente del mismo medio. Ahí creamos, diseñamos, fotografiamos y sembramos el caos. También estoy trabajando a nivel de diseño técnico con Catalina Bouza en su marca de ropa para niños Trommpo. Y por último, pero no por eso menos importante, estoy enseñando técnicas de drapeado que aprendí en California y Londres y ayudando a realizar sus colecciones a estudiantes del último semestre en "Pablo Gimenez Escuela Integral de Diseño".
Me pareció difícil el lenguaje y aprender a moverme en la ciudad más que cualquier otra cosa. Cada día que paso acá se hace más fácil, y un poco más familiar. Pero me encantan los retos, así que enfrenté todo lo que se cruzó en mi camino.
De mi infancia probablemente la natación competitiva, ir a danza padre-hija con mi papá, el montón de tiempo que pasaba con mi familia, que ahora echo mucho de menos; y bailar canciones pop cursis. Tengo más recuerdos de mis años de angustia adolescente, que consistían en meterme en problemas con mis amigos más cercanos, ir a concierto tras concierto, escribir y crear sin las preocupaciones reales de la adultez. Vuelvo a estos recuerdos todo el tiempo para acordarme de lo inocente e ingenua que era.
Si, la amo! Es una de mis favoritas, de hecho su música fue inspiración para toda mi colección "Amor y cuero". No estoy escuchando nada nuevo, siento que todos los géneros han empeorado. Así que siempre vuelvo a mis favoritos: Johnny Cash, The Cure, Depeche Mode, Patti Smith, PJ Harvey, The Smiths, The Misfits... y podría seguir.
Soy devota seguidora de David Lynch así que tendría que nombrar a Blue Velvet encabezando mi lista entre muchas otras películas suyas y, por supuesto, la serie Twin Peaks. John Waters es otro que forma parte de mi amor por el cine bizarro con Female Trouble y Cry Baby. Al vivir en Londres también tuve la oportunidad de ver películas increíbles e ir a exposiciones de películas artísticas de Andy Warhol y Salvador Dalí, fueron muy inspiradoras.
Recuerdo que tenía, y todavía tengo, un gran amor y admiración por Frida Kahlo. Su arte, su historia, sus libros, mis numerosos viajes a Méjico y finalmente tener la oportunidad de ver sus obras originales por toda Europa me inspiraron. Otro ídolo de mi juventud fue Marge Piercy. Una bohemia activista, novelista y poetiza americana. Sus palabras me conmovieron de todas las formas posibles, me ayudaron superar los momentos más difíciles y me inspiraron en los mejores.
Entrevista por: Gabriela Rouiller
Traducción: Carla Rodriguez