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Emprendimientos que inspiran y un truck con mucho power

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Soraya es de profesión contadora pero en el último tiempo decidió dar un vuelco a su vida y dedicarse a lo que realmente le apasiona.  Las flores son protagonistas de este emprendimiento, que es prueba absoluta de una frase a veces cliché pero muy cierta: si se quiere se puede. Este sábado pudimos verla en el Garage Gorumet junto a Flower Power y no descartamos cruzarla en su truck por las calles montevideanas e repartiendo flores para alegrar los hogares. Aquí les contamos cómo comenzó esta historia…

Las flores siempre estuvieron presentes en la vida de Soraya, desde sus primeros años de vida en Rocha. Si bien cuenta que nunca fue de plantar porque vivía en un departamento, tener flores en la casa la hacía sentir bien. Así es que unos días antes de un tratamiento médico, decidió ponerse una mesa linda y salir a comprar flores, pero resultó que por su barrio no encontró nada.

Agarró el auto y se fue hasta un vivero de la zona, aprovechó a comprar unas plantas para su nuevo hogar y conversando con la dueña del vivero, se enteró de que efectivamente en la zona no había puestos de flores y que si uno quería  comprar debía ir hasta las diferentes cadenas de supermercados.

Por la misma fecha, Soraya viajó a Rocha a visitar a su abuela, y a la hora de regresar, su hermana apareció con una rosa. La única que había dado el rosal plantado por la madre de ambas muchos años antes. Así, con todo esto rondando su cabeza, es que se despertó una mañana y le dijo a Juan, su esposo, que debía comenzar a vender flores. Empezó buscando en internet, tenía la idea clara de que quería hacerlo con un camioncito, un truck y a través de las palabras claves aparece lo que tenía en mente. Su esposo es el artista detrás del logo y fue con quien armó en conjunto todo el concepto.

Después de dudar y recibir el empujón final que necesitaba para encarar el proyecto con fuerza -por parte una persona a quien ella define como “una hermana de la vida”-, decidió ir al vivero por un par de flores para luego avisarle a sus vecinos que estaría vendiéndolas en la plaza de la cooperativa. “A los 5 minutos no tenía nada. Ahí me di cuenta lo que generaba en la gente, eso que queremos transmitir cuando regalamos una flor, y pensé que el proyecto rápidamente funcionaría. Me arme una lista de ventajas y desventajas, tenía el tiempo, unos ahorros, el proveedor y los clientes, pero no conocía el negocio, y además, soy muy tímida.”

 Buscó la orientación de una referente del medio local que validó el proyecto, y también de una colega argentina que la orientó y guió. Mientras el emprendimiento avanzaba, Soraya nos cuenta que se sentía bien trabajando fuera de su zona de confort: “Cada vez que iba al vivero, sentía que algo florecía adentro mío.” En esta vorágine, ya tenía algunos clientes fijos, pero quería que el lanzamiento oficial fuera en Degusto: “Un día voy a llevarle un pedido a mi vecino y me dice -Sabes que tengo una sobrina que es diseñadora en Degusto, voy a comentarle tu idea, en una de esas les interesa-. Comentale, le dije yo. No pasó mucho tiempo cuando vuelve a casa y me dice: -Las chicas de Degusto se quieren poner en contacto con vos-. El problema era que Degusto iba a ser el 5 y yo todavía no tenía la camioneta.”

 Tenía el tiempo, unos ahorros, el proveedor y los clientes, pero no conocía el negocio, y además, soy muy tímida.

Una vez que sabía lo que quería, encontrar la camioneta que funcionara para el proyecto no fue tarea sencilla. No es algo que haya mucho en Uruguay y las tres que habían ido a ver estaban en muy mal estado. Para trabajar el concepto y unirlo al del Truck contaron con el apoyo de Facundo, de The Creative Truck, quien encontró la camioneta que finalmente compraron y transformaron. “Estaba lista para salir, solo había que plotearla y acondicionarla un poco”, cuenta Soraya mientras recuerda una anécdota muy particular cuando Facundo le dijo por qué no averiguaba de dónde era la camioneta así la iban a ver: “¿De dónde resultó ser ? De Rocha, señales por todos lados.” Así, salió la compra del vehículo, Degusto se movió de fecha y tuvieron tiempo para acondicionar todo. Algunos insumos viajaron desde Argentina, porque acá en no consiguieron. “Fuimos a Tristan Narvaja con Juan y en un momento nos miramos, porque parecíamos locos, pero estamos re felices disfrutando del proceso”.

El poder de transformar

Soraya tiene una magia especial, y aquel que tiene la oportunidad de charlar con ella un ratito, verá cómo se ilumina su cara al hablar de su proyecto, le brillan los ojos y transmite una felicidad inmensa. “Quiero que dejemos de asociar las flores con la muerte. Tu entras a una florería y te da como un lugar frío, triste. Lo que quiero es dar la idea de que las flores son armonía y felicidad, quiero contagiar a la gente. No es que la flor te vaya a poner contenta, pero tener una en un rinconcito me parece que puede alegrar. Quiero enfocarnos en cosas sencillas que aporten un granito de arena porque creo que hoy todo el mundo está buscando cosas grandes, cuando en verdad la respuesta está a la vuelta de la esquina.  El espíritu es ese, tratar de llevar alegría. Y la idea es que las personas puedan elegir sus flores en vez de yo armarles el ramo, que lo armen en base a sus gustos y lo que puedan gastar.”

El mensaje detrás del logo

Juan es amante de los cómics desde pequeño y se inspiró en los superhéroes para diseñar el logo del proyecto. A su vez, Soraya quería algo con fuerza que representara ese poder que tiene cada uno en su interior de poder transformar y ver lo positivo de cada situación fea que se esté pasando. “Hice como un click, encontré algo que me apasiona y que me ayudó a olvidarme del momento que estaba pasando. Ya no estoy tan pendiente de si me resfrío, de los contagios, voy, vengo, ando, salgo. A mí me transformó.” Parte de esa transformación es la que le ofrecen a los clientes: “Nosotros no vendemos flores sino que ofrecemos la oportunidad de sacar los superpoderes que todos llevamos dentro al regalar lo que nos provocan las flores: un poco de alegría y buena onda. POWER!”.

-¿Cómo eliges las flores? Las elijo por los colores, los que más me gustan son los que llevo. Hay gente que ya sé qué le gusta, lirios siempre tengo por ejemplo. Después entro en las cámaras y me fijo en los colores que más me gustan.

– ¿Dónde te podemos encontrar? La idea de este emprendimiento en principio es salir de jueves a domingo con el truck para recorrer los barrios, aunque todavía no tengo una ruta armada. Nos han invitado de varios lugares, incluso de un restaurante del Prado. Si bien me han llamado del centro, y he ido para una inauguración de locales, me gustaría moverme por acá: Carrasco y la Costa.

Fuimos a Tristan Narvaja con Juan, y en un momento nos miramos porque parecíamos locos, pero estamos re felices disfrutando del proceso.

El camino del emprendedor no es sencillo, está cargado de miedos, inseguridades e incertidumbres, pero cuando encuentras algo que amás hacer, eso que te llena el alma y  hace feliz, todo se vuelve más llevadero y lográs transmitirle a los demás eso que querés decir desde hace tanto tiempo. Con su sencillez y simpatía, Soraya transmite esa magia y contagia  felicidad.

Pero por si te quedan dudas de lo especial que es este emprendimiento para ella, compartimos sus palabras acerca de lo que representó todo el proceso de florecer: “Saber que uno tiene ese don, que por más mal que esté tiene esa salida, encontrar ese sol que llevamos dentro. Siempre estamos buscando afuera, y yo no necesito de nada para estar feliz, necesito yo misma estar feliz”.

Artículo por Karen Fabregat

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