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    Film Portrait Photography by Rala Choi
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El regreso de lo analógico

en Fotografía/Lifestyle

Desde hace un par de años una moda ha ido avanzando a grandes pasos en el mundo entero, y Uruguay no es la excepción: la fotografía análoga volvió (al parecer, para quedarse).

Cada vez se ve más el hashtag #35mm en redes como instagram, especializada en fotografía, así como más gente se anima a aventurar en el mundo del rollo fotográfico, el que cuando llegó la fotografía digital, el mundo pareció olvidar.

En el mercado local hace algunos años nació el grupo “Montevideo Film Society” que cuenta con una tienda ubicada en el barrio Palermo y un grupo de Facebook, donde se venden equipos, se comparten consejos y fotos, y se organizan salidas grupales.

PH: Alejandro Katz
PH: Alejandro Katz
PH: Delfina Piaggio
PH: Delfina Piaggio

Aunque el “todo vuelve” es un saber popular, cabe preguntarse ¿Por qué el regreso de lo analógico, si sacar fotos digitales nos da resultados instantáneos, sin necesidad de revelar el rollo o llevarlo al laboratorio para que lo hagan por nosotros? Como usuaria de la fotografía analógica, puedo confirmar que es un arte bastante caro comparado con lo digital, que presenta menos costos y dificultades. Entonces, ¿qué los hace volver a esta modalidad?

De la misma manera en que la moda de otras décadas siempre vuelve a reaparecer, como lo hizo la de los 90 con sus mom jeans y crop tops, vuelve el uso de las cámaras que otras generaciones dejaron olvidadas cuando llegó el megapixel. Tengo la teoría de que este regreso nace de una nostalgia a tiempos pasados, tiempos que quizás algunos vivimos pero casi no recordamos, o ni siquiera pudimos experimentar.

PH: Maximiliano Rodrigo Echenique‎
PH: Maximiliano Rodrigo Echenique‎
Photo by Valentin Duciel
Photo by Valentin Duciel

En un mundo completamente conquistado por la tecnología, donde los tiempos se han ido acortando al punto donde la comunicación instantánea con alguien que está a miles de kilómetros es algo común, y donde podemos transmitir en vivo y en directo lo que estamos haciendo a cientos o miles de personas, la fotografía analógica se presenta como un pequeño escape. Una mini rebelión contra el mundo digital, si se quiere. Los millenials (nacidos en los 80 y 90) formamos parte de la última generación cuya infancia y/o juventud fue analógica. Las fotos se revelaban, no se guardaban en una carpeta de la computadora si no en álbumes fotográficos. A diferencia de ahora, que sacamos mil fotos a mil cosas con nuestros celulares y las podemos ver y compartir en el mismo instante, las fotos eran algo valioso: costaban dinero (el rollo + el revelado) y trabajo (revelar nosotros mismos o llevarlos a un laboratorio) y por lo tanto se pensaba más antes de sacarlas.

Como aficionada de la fotografía, me compré mi primer cámara digital cuando tenía 15 años y no paré de sacar fotos desde entonces, pero siempre me faltó algo y no sabía qué. No fue hasta hace un par de años que (re)descubrí la fotografía analógica a través de un blog de fotos 35mm (formato más común de las fotos de analógicas). Luego de investigar sobre el tema, decidí comprarme mi primer cámara de rollo. Desde ahí cambió completamente mi relación con la fotografía. No sólo la calidad de los resultados es enormemente diferente, y en mi opinión, mucho mejor (el grano de la película, la textura, el color, todo), sino que pienso y aprecio muchísimo más cada foto. Es verdad que supone un gasto extra, que tengo que moverme para ir a dejar las fotos al laboratorio e ir a buscarlas, que tengo que esperar a terminar el rollo para ver las primeras fotos que saqué (a veces un mismo rollo me dura semanas), pero creo que es una experiencia única, especialmente para el que comienza en el mundo de la fotografía y nunca lo vivió.

Admito que a veces los resultados no son lo que se espera y puede ser frustrante, a veces la foto sale mal y no podemos volver a sacarla porque el momento pasó, es cierto, pero creo que los “errores” inesperados en las fotos analógicas muchas veces suelen estar cargados de belleza y nos dan productos más interesantes de lo que esperábamos.

El esperar para ver las fotos que sacamos es algo completamente diferente a lo que nos impone la modernidad y su constante rapidez e instantaneidad. El pensar cada toma en vez de sacarle fotos a todo lo que hacemos, nos permite evitar la abundancia de información en la que vivimos, donde todo lo que se hace se comparte. De alguna manera, la fotografía analógica es un respiro; nos permite volver por un rato a otros tiempos donde las cosas simplemente tomaban más tiempo, donde la vida iba un poco más lento.

Para todos aquellos que les gusta este arte, les tengo una buena noticia: la compañía Lomography se dedica a mantener con vida la fotografía analoga creando nuevas películas y cámaras de todo tipo, con diseños innovadores, así como a través de su página web que funciona como una red social donde compartir fotos y publicar artículos relativos al arte en cuestión. Eso claro, además podes encontrar  las viejas cámaras dejadas atrás por sus dueños originales, en venta en la feria de tristán nervaja, o páginas como amazon e ebay, se siguen produciendo nuevas cámaras de rollo.

Te dejamos algunos de nuestros #FlurPicks

 

LomoPino USD49
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SmartPhoneScanner
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Holga USD60
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Belair X USD249
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Artículo por Martina Vilar del Valle

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